martes, 16 de abril de 2019

El encanto de la bióetica

Tal vez porque implique dilemas, conflictos; tal vez porque supone reflexión sobre temas que interesan a todos. Son razones más que suficientes como para acercarse a la actividad de un comité de bioética. En este caso, en el Área Sanitaria de Avilés. 


Manuel Valledor y María Antonia Jurado. 




 Foto: MARIETA
El comité de bioética del Área Sanitaria III atendió el pasado año siete consultas. Diecinueve profesionales (alguno incluso de fuera del ámbito sanitario) integran este organismo autónomo, de carácter consultivo y no vinculante en sus decisiones. «El comité trabaja de manera deliberativa entre sus integrantes, lo que se emiten son recomendaciones sobre conflictos éticos que se presentan», explica María Antonia Jurado Pedrayes, secretaria del comité y que trabaja como administrativa en el servicio de Pediatría.
Los temas planteados abordan campos como la privacidad de los datos, la confidencialidad, el tratamiento de sedación en la agonía y la actuación en casos de contención mecánica. «Los hechos que se presentan se analizan con rigor y la reflexión se basa en un método deliberativo. Como comité, nuestros principios son una ética civil, racional, plural y crítica, es decir que mediante el método científico se pueden revisar planteamientos previos», explica el doctor Manuel Valledor, jefe del servicio de Medicina Intensiva.
La necesaria confidencialidad de los casos planteados explica que no se aporten más datos sobre los casos tratados el pasado año. Valledor subraya que la bioética es un elemento que refuerza la calidad en la asistencia. Cita un ejemplo. «Tenemos la obligación legal del consentimiento informado. Los criterios de la bioética implican que los profesionales deben esforzarse en que los pacientes lo entiendan».
El comité de bioética puede recibir consultas de profesionales de la sanidad, pero también de pacientes, familiares o allegados. Es suficiente con enviar un correo electrónico a comiteetica.gae3@sespa.es o contactar con el teléfono 985 123 011. «No asesoramos sobre quejas o reclamaciones, ni proponemos sanciones, ni juzgamos comportamientos de profesionales o pacientes», recuerda María Antonia Jurado.
Además de atender las consultas, el comité elabora guías de temas de gran complejidad. Así, se elaboró un documento sobre las contenciones mecánicas de pacientes, la sedación paliativa, la actitud ante la transfusión de los Testigos de Jehová o la ética institucional.
Su trabajo anual incluye la formación de sus integrantes y del personal sanitario y la divulgación de su actividad y los principios bioéticos en la sociedad avilesina. Se suelen reunir una vez al mes, salvo en la época estival.
La inquietud por la bioética en el San Agustín tiene una tradición que se remonta a los años noventa. La actual configuración de los comités de bioética se reguló por un Real Decreto aprobado en 2005, donde se fijan su campo de actuación, funcionamiento y necesidad de acreditación. La última acreditación se superó en 2016 y dura cuatro años.

Artículo publicado en La Voz de Avilés-El Comercio
 el 15 de abril de 2019.

miércoles, 13 de febrero de 2019

Alerta: ictus

Se ha generalizado el uso del término ictus, pero los que tienen años recuerdan que se hablaba de embolias, apoplejía... En todo caso, una enfermedad grave de la que se informa de manera habitual para prevenir y también para ilustrar la situación que atraviesan los enfermos y sus familias. 


 El doctor Joaquín Peña Martínez.  Foto: Marieta
La celebración del Día del Ictus favorece que, a finales de octubre, está enfermedad cobre protagonismo en los medios de comunicación. Sin embargo, su incidencia es diaria en los servicios de Neurología de centros hospitalarios. El doctor Joaquín Peña Martínez, jefe del servicio de Neurología en el Hospital Universitario San Agustín, despeja las dudas sobre el ictus.

-Hace años hablábamos de trombosis, embolia, apoplejía... Términos que han desaparecido a favor del ictus. ¿Qué sucedió?

-En todos los casos, se trata de trastornos bruscos de la circulación cerebral. Durante muchos años, en las publicaciones médicas había el debate de utilizar accidente cerebral, ataque cerebral o ictus. Al final término consolidándose ictus, que es lo que se ha generalizado. Cuando yo hacía la residencia explicabas a una persona que había sufrido una trombosis cerebral y lo entendía; ahora les explicas qué es un ictus.
-¿Cómo podemos explicarlo?
-Es un trastorno brusco de la circulación cerebral que altera la función de una determinada región del cerebro. Puede ser por una arteria que se obstruye, el ictus isquémico, o por una arteria que se rompe, el ictus hemorrágico. Solo se pueden diferenciar mediante el escáner.

-¿Qué provoca el ictus?

-Existen una serie de factores que no se pueden modificar: la edad y los antecedentes familiares. Pero hay otros factores en los que podemos intervenir: el tabaquismo, la obesidad y la vida sedentaria.

-¿Cuál es su repercusión?

-A nivel global hablamos de unos 200 casos anuales por 100.000 habitantes, de los que más de la mitad son de personas mayores de 75 años. En el caso de Avilés, en 2016 y 2017 ha representado el 37% de los ingresos de Neurología.

-¿En una población envejecida como la avilesina se incrementa el número de casos?

-En general, en los países desarrollados se reduce por el control de los factores de riesgo, pero aumenta por el envejecimiento de la población. Avilés no es ajeno a esta situación.

-¿Se da más en hombres o en mujeres?

-Suele darse más en varones, pero la mortalidad es mayor en las mujeres de más de 75 años. Se reproduce la tendencia de las enfermedades vasculares.

-¿Ante que señales debemos reaccionar?

-Los síntomas del ictus son bruscos y con un inicio muy rápido, aparecen de manera inesperada. Los más frecuentes son la pérdida de fuerza en un brazo, pierna o debilidad de la cara, la pérdida de sensibilidad en la mitad de la cara y la dificultad para hablar, la incapacidad de pronunciar palabra. Otros síntomas son la pérdida aguda de la visión, parcial o total en ambos ojos. O la pérdida de equilibrio o estabilidad sin que la persona pierda su fuerza. Ante esa situación se debe llamar al 112 de Emergencias o acudir al hospital de manera urgente.

-Mientras llega la asistencia, ¿qué pueden hacer los acompañantes?

-Deben esperar la asistencia médica y mantener la calma. Pueden intentar tomar la temperatura o la tensión, pero tampoco es necesario.

-En Asturias se ha puesto en marcha el código ictus, ¿se activa en ese momento?

-La activación corresponde al 112, que lo pone en marcha ante la sospecha. Cuando llamamos a Emergencias nos atiende personal médico que, ante la sospecha, activa el código y el equipo médico que acude toma el resto de decisiones.

-¿Qué aporta el código ictus?

-Una respuesta desde el primer momento. Es fundamental para la evolución posterior. El ictus es una verdadera urgencia médica y cuanto antes se acude al hospital, mejor es la evolución del paciente. En Asturias estamos poniendo en marcha un servicio de telemedicina para las zonas más alejadas, es el teleictus. En el caso del Área Sanitaria III, los ictus no llegan en este primer momento al San Agustín, sino que se derivan directamente al Hospital Universitario de Cabueñes o el Hospital Universitario Central de Asturias, que cuentan con sendas unidades de ictus.

-¿Qué implica ir a Gijón u Oviedo?

-En Cabueñes cuentan con tratamiento fibrinolítico y Oviedo ofrece éste y tratamiento vascular. En el caso de Avilés, normalmente se trasladan al HUCA, aunque si es necesario pueden producirse derivaciones a Gijón. En ningún caso, afecta a la calidad de la atención. Este año se está registrando un aumento de activaciones del código.
-¿A qué se debe?
-Se han cambiado algunos criterios, como ampliar el límite de edad. En toda Asturias, en 2017 se realizaron 446 activaciones y, hasta septiembre de este año, llevamos 506.

-El paciente llega al HUCA, ¿qué sucede?

-El tratamiento comienza a aplicarse en el traslado. En el HUCA se hace un tratamiento agudo y, cuando el paciente ya se encuentra estable, se traslada a Avilés para iniciar la rehabilitación o continuar la hospitalización.

-¿Cuánto tiempo durará la hospitalización en Avilés?

-Es muy variable. Depende de su situación clínica y de las pruebas complementarias que necesite. Los médicos no darán el alta al paciente hasta que se encuentre clínicamente estable.

-¿Y el proceso de rehabilitación, puede recuperarse plenamente?

-No se puede dar un pronóstico de manera general. Depende de cada paciente, de la gravedad del ictus. La precocidad en el tratamiento es fundamental. Cada caso es un mundo. La evolución posterior depende de si la obstrucción en la arteria es mayor o menor y el daño provocado.

-¿Cómo afrontan la rehabilitación en el San Agustín?

-Contamos con tres vías y, en función del paciente, se opta por la más adecuada para su recuperación y en función de su situación. Una posibilidad es prolongar la hospitalización en la Fundación Hospital Avilés. También se puede hacer un tratamiento fisioterapéutico a domicilio o de carácter ambulatorio, en aquellos casos más autónomos.

-¿Se sigue algún modelo específico en la rehabilitación?

-El proceso se define en función de cada paciente y con los recursos de los que disponemos. El objetivo es recuperar lo más posible de aquellas partes que han sido dañadas. Hay casos en los que se logra plenamente y en otros no se alcanza esa situación. No obstante, la evolución actual de los pacientes es mucho mejor a la de hace años.

-¿Ayuda a ello la unidad de ictus?

-Desde luego. Tener los pacientes en un entorno controlado asegura una mejor evolución del enfermo. Lo más importante es el tratamiento precoz que se organiza con el código ictus que evita el daño permanente. El objetivo es restablecer el flujo cerebral para que el daño sea lo menor posible. Lo fundamental son las primeras 24-48 horas.

-Una vez terminada la rehabilitación, ¿cómo será la vida después del ictus?

-Todo irá en función de las secuelas. Siempre insistimos en el control de los factores de riesgo como el tabaquismo, la obesidad o el sedentarismo para evitar que vuelva a producirse.
Entrevista publicada en La Voz de Avilés-El Comercio 
el 12 de noviembre de 2018

jueves, 13 de diciembre de 2018

No todo son las pastillas

Aunque nadie puede negar la importancia de la medicación, siempre existe el riesgo de sobremedicarse, de abusar de las pastillas más allá de lo adecuado. La doctora Belén García Busto (@Belengato) y el farmacéutico Luis Sánchez Álvarez advierten de estos peligros. 


Belén García Busto, Enrique González y Luis Sánchez Álvarez.
Foto: Marieta
Se encuentran en todas las casas y se consideran el camino para la salud; sin embargo la utilización de los medicamentos implica cierta complejidad que ayer abordaron la doctora Belén García Busto, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria que ejerce en el centro de salud de Cudillero, y el farmacéutico Luis Sánchez Álvarez, responsable de Farmacia en Atención Primaria del Área Sanitaria III, dentro de la edición mensual del Aula de Salud que organizan el área y la asociación cultural La Serrana.
«En ocasiones se banalizan los medicamentos y no hay que banalizarlos, tienen sus indicaciones y contraindicaciones», aseguró Belén García Busto, que recordó que «no todos los problemas de salud que tenemos se curan con una pastilla. En ocasiones, un cambio de hábitos es saludable».
Y es que, como recordó el farmacéutico Luis Sánchez Álvarez «tenemos que superar la medicalización de los problemas cotidianos que vivimos actualmente. Los pacientes acuden a las consultas a por una receta y, en ocasiones, no deberían recibirla, porque su problema no lo necesita». Una batalla donde los médicos de familia sufren presiones por todas las partes: por una parte de los pacientes, que si no reciben la receta consideran que su médico no es bueno y desconfían de él; por otra parte, la saturación de trabajo y, por último, la presión de la industria farmacéutica. «No es una situación sencilla para los médicos de Primaria», asegura Luis Sánchez.
Y eso que hablamos de palabras mayores porque, como recordó Belén García Busto, «no existe ningún medicamento de riesgo cero, en ocasiones tenemos que dar opción a las respuestas no farmacológicas. Los medicamentos deben ser los justos y necesarios», aseguró.
Por ejemplo, un problema de colesterol puede solucionarse con un cambio de dieta y ejercicio moderado. O las dificultades para conciliar el sueño en personas mayores, que son propias de la edad y no necesitan ningún medicina. «El prospecto de algunos fármacos señala que no se deben tomar más de ocho semanas continuadas y hay personas que los consumen de manera ininterrumpida. Cuando se receta, hay que indicar cuando se terminará el tratamiento», apunta Sánchez.

Los polimedicados

Y es que, como subraya García Busto, «no todo se arregla con una pastilla». Además, el exceso o uso inadecuado de medicinas lleva a otro problema: la polimedicación. En el área sanitaria hay 2.794 personas que durante seis meses consumieron más de tres cajas de diez principios activos; 228 personas con más de tres cajas de quince principios activos y doce con más de tres cajas de veinte principios activos. Son los llamados polimedicados.
«Hay casos en los que es necesario, pero también hay pacientes en los que sucede el efecto cascada. Se receta un fármaco, que genera un efecto secundario; este necesita otro fármaco, que vuelve a generar otra reacción y se requiere un tercer producto», comenta Luis Sánchez.
¿Se puede romper esta deriva? Los ponentes del Aula de Salud no solo consideran que sí, sino que en su día a día trabajan para ello. Belén García Busto reclama a que el paciente «juegue un papel más activo en la enfermedad, se integre en el equipo con su médico y enfermera. Se conoce mejor que nadie y debe ser protagonista en su salud».
Por su parte, Luis Sánchez facilita recursos a los facultativos de Primaria. «Los profesionales nos demandan información objetiva a los farmacéuticos y responden muy bien a los cursos de formación que impartimos», asegura.
Y es que, como recordó el farmacéutico Luis Sánchez Álvarez «tenemos que superar la medicalización de los problemas cotidianos que vivimos actualmente. Los pacientes acuden a las consultas a por una receta y, en ocasiones, no deberían recibirla, porque su problema no lo necesita». Una batalla donde los médicos de familia sufren presiones por todas las partes: por una parte de los pacientes, que si no reciben la receta consideran que su médico no es bueno y desconfían de él; por otra parte, la saturación de trabajo y, por último, la presión de la industria farmacéutica. «No es una situación sencilla para los médicos de Primaria», asegura Luis Sánchez.
Y eso que hablamos de palabras mayores porque, como recordó Belén García Busto, «no existe ningún medicamento de riesgo cero, en ocasiones tenemos que dar opción a las respuestas no farmacológicas. Los medicamentos deben ser los justos y necesarios», aseguró.
Por ejemplo, un problema de colesterol puede solucionarse con un cambio de dieta y ejercicio moderado. O las dificultades para conciliar el sueño en personas mayores, que son propias de la edad y no necesitan ningún medicina. «El prospecto de algunos fármacos señala que no se deben tomar más de ocho semanas continuadas y hay personas que los consumen de manera ininterrumpida. Cuando se receta, hay que indicar cuando se terminará el tratamiento», apunta Sánchez.

Los polimedicados

Y es que, como subraya García Busto, «no todo se arregla con una pastilla». Además, el exceso o uso inadecuado de medicinas lleva a otro problema: la polimedicación. En el área sanitaria hay 2.794 personas que durante seis meses consumieron más de tres cajas de diez principios activos; 228 personas con más de tres cajas de quince principios activos y doce con más de tres cajas de veinte principios activos. Son los llamados polimedicados.
«Hay casos en los que es necesario, pero también hay pacientes en los que sucede el efecto cascada. Se receta un fármaco, que genera un efecto secundario; este necesita otro fármaco, que vuelve a generar otra reacción y se requiere un tercer producto», comenta Luis Sánchez.
¿Se puede romper esta deriva? Los ponentes del Aula de Salud no solo consideran que sí, sino que en su día a día trabajan para ello. Belén García Busto reclama a que el paciente «juegue un papel más activo en la enfermedad, se integre en el equipo con su médico y enfermera. Se conoce mejor que nadie y debe ser protagonista en su salud».
Por su parte, Luis Sánchez facilita recursos a los facultativos de Primaria. «Los profesionales nos demandan información objetiva a los farmacéuticos y responden muy bien a los cursos de formación que impartimos», asegura.


Artículo publicado en La Voz de Avilés-El Comercio

martes, 11 de diciembre de 2018

La importantancia de la prevención

Ya nos los decía Ramón Sánchez Ocaña: más vale prevenir. Y la prevención no sólo implica evitar la enfermedad, también detectarla a tiempo. De ahí la importancia de programas como el cribado del cáncer de colón. La detección precoz de estos tumores facilita un tratamiento mucho menos agresivo que en situaciones más avanzadas. Y más de una persona le debe la vida.


Juan Rubio, Enrique González y Lidia Clara Rodríguez.
Foto: Marieta

El programa de cribado del cáncer de colon ha detectado 79 casos de manera precoz en el Área Sanitaria III desde su inicio, en enero de 2015, según, explicó ayer el gerente del Área Sanitaria III, Enrique González, una vez que ha terminado la primera ronda de invitación a toda la población. Estas detecciones precoces han asegurado un mejor tratamiento de la enfermedad, incluso evitar su deriva negativa ya que estamos ante un tipo de tumor «que mata» y que en ocasiones tarda mucho en diagnosticarse, señala Juan Rubio, técnico de salud pública del Área Sanitaria III.
«Con este cribado se ha logrado evitar unas dieciocho muertes en la comarca», destaca Lidia Clara Rodríguez, directora de asistencia sanitaria y Salud Pública del Área Sanitaria III. «Los programas de cribado se hacen porque su resultado tiene una influencia favorable en la población, la prueba que se hace es indolora y permite intervenir en lesiones precancerosas o en estadios iniciales, donde el tratamiento es mucho más sencillo y la evolución favorable», explica Rodríguez.
Y es que uno de los problemas que se está encontrado el Área Sanitaria es que una participación más baja de lo deseable, que ha sido del 43% de los llamados entre octubre de 2016 y marzo de 2018, por otra parte una cifra en onda con la media española.
«Es habitual que este tipo de programas incrementen poco a poco su aceptación», explicó Juan Rubio. No obstante, el área sanitaria quiere pisar el acelerador y el gerente anunció que tras el paréntesis navideño se entrevistará con alcaldes y el movimiento asociativo de la comarca para potenciar la participación en el programa.
En estos primeros dos años, la respuesta de las mujeres ha superado en tres puntos a los hombres (44 frente a 41%) y los resultados de las pruebas se encuentran en línea de lo que indican todos los estudios sobre el cáncer de colon. De todos los test realizados, en un 7,5% se encuentran restos de sangre en heces, por lo que se propone hacer una colonoscopia, lo que acepta el 86% de las personas.
«La técnica ha evolucionado mucho y hoy en día no presenta molestias significativas», explicó Enrique González. Las exploraciones han permitido eliminar pólipos, además de intervenir en procesos cancerosos en su fase inicial. «Con este cribado se reduce la mortalidad en un 33%», destaca Rubio.

La prueba

El cribado alcanza a toda la población de la comarca entre 50 y 69 años, unas 44.000 personas. Reciben una carta en la que se invita a acudir a su enfermera de Atención Primaria para realizar un test de sangre oculta en heces. Es una prueba sencilla e indolora y una vez entregada la muestra, se tiene el resultado en el plazo de quince días. Cuando es negativo, se recibe una carta en el domicilio. La persona deberá aguardar otros dos años para volver a realizar la prueba. En el caso positivo, debe acudir a consulta con el objetivo de hacer una colonoscopia que despeje las dudas.
Los restos de sangre no implican necesariamente la existencia de un cáncer o lesiones pretumorales. Las hemorroides, por ejemplo, pueden ser un motivo de ese positivo. Si la persona no acude, se hace una invitación pasados dos meses. «La actividad del cribado nos ha enseñado que las personas tardan en responder hasta seis meses desde la invitación», comenta Rodríguez.

Artículo publicado en La Voz de Avilés-El Comercio

lunes, 10 de diciembre de 2018

Hablando del futuro

Hablar del futuro es muy peligroso. Con frecuencia, las predicciones fallan. No obstante, es inteligente reflexionar sobre lo que vendrá, toda vez que también implica pensar sobre el momento en el que se vive. El científico Amador Menéndez asumió el reto de intentar ver el futuro en el campo de la medicina. Y estas fueron sus conclusiones. 


Amador Menéndez. Foto: Marieta

Tan apasionado de la ciencia como de la divulgación, Amador Menéndez (Las Regueras, 1969), investigador en la Fundación ITMA, se sumó ayer (26 de noviembre) al Aula de Salud que el Área Sanitaria III organiza junto con la asociación cultural La Serrana para avanzar las tecnologías que cambiarán la manera de ver y vivir la medicina en los próximos años. De ello, conversó antes de la charla.
-¿Qué hace un científico de materiales como usted hablando de salud?
-Hoy en día, la ciencia está interrelacionada. No hay comportamientos estancos. En la salud humana, los avances vienen de equipos interdisciplinares con capacidad para desarrollar tecnologías disruptivas, con capacidad de revolucionar la medicina y mejorar notablemente la calidad de vida del ser humano. Y, además de la ciencia, me encanta divulgar.
-¿De qué técnicas habla?
-De varias: Big Data, edición genómica, reprogramación genómica, biónica, medicina regenerativa, pero, sobre todo de la nanotecnología. La nanotecnología permite fabricar materiales que no existen en la naturaleza con unas características y fines específicos. Se construye como si fuesen piezas de Lego y representa un campo con grandes avances.
-Existen nanomedicamentos que, en pacientes con cáncer, seleccionan las células malignas para evitar que la quimio o la radioterapia dañen a las sanas.
-Sí, ya existen algunos fármacos en el mercado. Es como la película 'Viaje fantástico' hecha realidad. Es un ejemplo de nanoterapia, una de las grandes aplicaciones de la nanomedicina. Ya existe nanomedicina. En este siglo, los grandes avances llegarán en la medicina preventiva, porque siempre es más fácil evitar la enfermedad que curarla. Los otros campos son el nanodiagnóstico y la medicina regenerativa.
-¿Qué es el nanodiagnóstico?
-Se utiliza la nanotecnológica para lograr el diagnóstico más precoz posible. Es algo muy importante en enfermedades como el cáncer. Adelantar el diagnóstico lo antes posible facilita el tratamiento.
-¿Y en el caso de la medicina regenerativa?
-Los nanomateriales pueden provocar el crecimiento controlado de tejidos y órganos. Abre vías muy interesantes.
-Antes aludía a los equipos interdisciplinares. ¿Es fácil el trabajo entre el personal sanitario y científicos que vienen de otros campos?
-Es el gran reto y no resulta fácil. Cada uno cuenta con una formación específica y hay que buscar puntos de encuentro. Cuando se logran, los resultados son mucho mayores que la suma de dos partes.
-¿En la Fundación ITMA tienen alguna experiencia en estos campos?
-Hemos participado en algunas investigaciones, aunque por las cláusulas de confidencialidad no podemos dar datos.
-Asturias, con una universidad, centros tecnológicos y una red de hospitales, ¿se encuentra preparada para investigar en este campo?
-Se empiezan a hacer colaboraciones. Cada vez es más necesario unir esfuerzos, existen muchas dificultades pero comenzamos a trabajar todos juntos.
-¿Cuanto tardan en llegar a los ciudadanos estas innovaciones?
-Son variables. En Estados Unidos, la regla de la innovación fija en 15 años de medio la generalización. Pero depende de su naturaleza, un cambio en un programa informático es mucho más rápido que un nuevo medicamento que requiere de muchas más tramitaciones. Y, además está lo que se llama el valle de la muerte.
-¿Qué es?
-Es un término que se utiliza en la Unión Europea para incluir todas las innovaciones que no llegan al mercado por diferentes causas. Son varios factores los que provocan que algo que es viable en un laboratorio no pueda desarrollarse luego en el mercado.
el 27 de noviembre de 2018

sábado, 24 de noviembre de 2018

Nuevos retos para la Atención Primaria: la violencia machista


Cualquier médico de Atención Primaria te explicará sin problemas lo cargada que está su agenda de trabajo, los problemas burocráticos, lo difícil que es que se cumplan las sustituciones. El personal de Enfermería sufre la misma situación.
A pesar de ello, la Atención Primaria se mantiene como un elemento fundamental y no paran de asignarles tareas. La última: ser un instrumento contra la violencia machista.

La psicóloga Sofía Czalbowski, la trabajadora social Rosario Piñera y la diputada Natalia González Peláez.
Foto: Marieta





Erradicar la violencia de género es una tarea compartida de la sociedad, con muchos campos de actuación, entre ellos el sanitario. Ayer, cerca de doscientas personas participaron en las I Jornada de Atención Sanitaria en Violencia de Género que se celebró en el hotel NH Collection Palacio de Avilés bajo la organización del servicio de Igualdad del Ayuntamiento de Avilés y el Área Sanitaria III. El personal sanitario dominaba la convocatoria aunque entre las asistentes (fundamentalmente mujeres) también había profesionales de ámbitos sociales.
Un encuentro maratoniano, que ocupó toda la mañana y que terminó con un elevadísimo nivel de satisfacción de los participantes y el deseo de repetir el encuentro después de una mañana cargada de ideas e iniciativas para trabajar en lo que ayer se definió como «un problema de salud pública de primer orden». Y es que en la apertura se recordó como en la última encuesta de Salud Pública del Principado de Asturias, «el 10% de las mujeres mayores de 14 años refieren haber sufrido malos tratos». De ahí la necesidad de movilizar todos los recursos necesarios, incluyendo el ámbito sanitario.

En este campo, se subrayó la importancia de la Atención Primaria para el diagnóstico precoz de la violencia contra las mujeres.
La doctora Alicia Díaz Revilla, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y experta en atención a mujeres víctimas de violencia en Primaria, aseguró que «son el recurso sanitario esencial, accesible y facilitador para que las mujeres hablen y para que los profesionales pregunten por este tema, especialmente, ante consultas frecuentes por malestares difusos y en población más vulnerable como ancianas, adolescentes, embarazadas, emigrantes, discapacitadas».
Y es que, a pesar de esos indicios (ansiedad, malestar) las alarmas tardan en sonar entre cinco y diez años, según se explicó. De ahí que la doctora Díaz apelase a la necesidad de formación específica para que los profesionales sanitarios supiesen detectar la necesidad de intervenir. La ponente no dudó en afirmar la necesidad de emitir un «parte de lesiones» en el caso de violencia física o psicológica.
No son los únicos campos en los que se reclamó una mejor formación. Jueces y fiscales deben actualizar sus conocimientos para abordar una realidad que, por desarrollarse en el ámbito privado, tarda en conocerse, en ver sus efectos. Precisamente, esa demora implica un daño para las víctimas. Porque, como destacó la psicóloga Sofía Czalbowski, los hijos también padecen las consecuencias, necesitando una terapia especial. En su intervención aseguró que los daños a los menores eran equivalentes a los que sufren en conflictos bélicos, con la diferencia que estos «identifican perfectamente al agresor», lo que no sucede cuando los menores viven situaciones de violencia machista.

En Salud Mental

Del trabajo desde los servicios de Salud Mental se encargó el profesor José Navarro Góngora, director del servicio de Atención Psicológica de la Universidad de Salamanca, donde ejerce la docencia en Psicología Familiar y de Terapia Familiar y de la Pareja. Recordó que la «prioridad» era la protección de la vida de las víctimas, lo que podía obligar a que marchasen de su domicilio. Navarro aseveró que todas las víctimas necesitan terapia psicológica, toda vez que los episodios vividos menoscababan su autoestima.
De ahí que el trabajo de los profesionales se centre en que recupere «la confianza en su propio criterio» además de «evadir las situaciones de violencia y a ganar control». El ponente aseguró que «la intervención psicológica debe permitir a la mujer identificar el maltrato vivido: lo que le hicieron, cómo se lo hicieron y para qué se lo hicieron; y así, recuperar su autoestima y empoderamiento».

Artículo publicado en La Voz de Avilés-El Comercio 
el 24 de noviembre de 2018.

sábado, 27 de octubre de 2018

Salud, deporte y divulgación

Salud, deporte y divulgación se relacionaron íntimamente con la conferencia que el doctor José Antonio Rodas ofreció ayer, viernes, 26 de octubre, en el Aula de Cultura de La Voz de Avilés. Fue tan grato escribir de ella como asistir.

El doctor José Antonio Rodas al inicio de la charla.
Foto: Omar Antuña

Jugaba en casa, con el público llenando el salón de actos de la Cámara de Comercio de Avilés y con un tema que más que su profesión es su pasión. De esta manera, el doctor José Antonio Rodas mostró ayer su rostro más humanista y científico, el divulgador comprometido con la investigación y el ciudadano dispuesto a alimentar el pensamiento crítico, incluso autocrítico en la nueva sesión del Aula de Cultura de LA VOZ DE AVILÉS, coordinada por Mercedes de Soignie.
De esta manera, el jefe de los Servicios Médicos de la Mutualidad de Futbolistas de Asturias y actual médico de la Selección Española de Fútbol Sub-21 inició su charla con una precisión conceptual: la diferencia entre deporte y actividad física. «Todos conocemos los beneficios del deporte, pero deporte no es igual a actividad física. El deporte es lesivo, la actividad física no, salvo que no se cumplan ciertas normas», indicó.
El deporte implica competición, la necesidad de la victoria, una presión que no siempre resulta saludable. «Cada vez hacen más deporte los más jóvenes. Y el problema es exigir mucho a los niños», apuntó. No fue la única alusión que hizo a las categorías inferiores ya que, recordó, «los niños y los jóvenes no son adultos pequeñitos, sino que necesitan entrenamientos específicos que no siempre se hacen», comentó.
No es la única precaución que se debe tomar. Así, recordó la necesidad de utilizar un calzado adecuado para la actividad física o el lugar donde se practicará, como sucede con los campos de hierba sintética. «Si el terreno ya está gastado, es mejor un taco corto y muchos tacos, aunque resbale, porque siempre es mejor a que caiga de culo a que tenga una lesión más grave por clavarse el pie en el suelo».
También recordó la necesidad de entrar en la actividad de manera progresiva y también salir pausadamente o no hacer deporte en ayunas. «Es conveniente comer suave una hora antes. Es suficiente un zumo o vaso de leche con una galleta», apuntó.
Rodas no dudó en ejercer la autocrítica hacia la medicina que tiende a dejarse seducir por la tecnología y suele ser derrotada por la alta presión asistencial. «El doctor Gregorio Marañón decía que con tiempo y un lugar tranquilo podía curar todo. Debemos volver más al paciente, humanizar la atención», apuntó.
También recordó la necesidad de actualización permanente de los médicos, del poder de la tecnología para facilitar la seguridad. Es la llamada Medicina 4.0 que permiten monitorizar en tiempo real constantes como los latidos del corazón y actuar de la manera más rápida posible.
La incesante investigación aporta nuevas certezas. No obstante, Rodas advirtió sobre la necesaria precaución ante «la publicidad de productos o terapias que no se ha demostrado que no curan nada, pero sirven para cobrar mucho». Así puso el ejemplo de las «células progenitoras, que prefiero a madres» de las que aún no se ha demostrado que curan nada aunque es necesario seguir investigando.

Presentó una reciente investigación, divulgada por primera vez por la FIFA en enero de este año, sobre el riesgo de hacer deporte, como correr, con décimas de fiebre o malestar general, por la posibilidad de generar una inflamación en el corazón que evolucione de manera trágica. Ademas, alertó sobre el peligro de los antiinflamatorios, de los que se tiende a abusar.

También reivindicó el dolor. «Yo siempre digo que es bueno, porque el dolor nos dice que algo no está bien. No hay que quitar el dolor con un fármaco, hay que buscar su causa para erradicarlo».
Artículo publicado en La Voz de Avilés-El Comercio 
el 27 de octubre de 2018