sábado, 24 de noviembre de 2018

Nuevos retos para la Atención Primaria: la violencia machista


Cualquier médico de Atención Primaria te explicará sin problemas lo cargada que está su agenda de trabajo, los problemas burocráticos, lo difícil que es que se cumplan las sustituciones. El personal de Enfermería sufre la misma situación.
A pesar de ello, la Atención Primaria se mantiene como un elemento fundamental y no paran de asignarles tareas. La última: ser un instrumento contra la violencia machista.

La psicóloga Sofía Czalbowski, la trabajadora social Rosario Piñera y la diputada Natalia González Peláez.
Foto: Marieta





Erradicar la violencia de género es una tarea compartida de la sociedad, con muchos campos de actuación, entre ellos el sanitario. Ayer, cerca de doscientas personas participaron en las I Jornada de Atención Sanitaria en Violencia de Género que se celebró en el hotel NH Collection Palacio de Avilés bajo la organización del servicio de Igualdad del Ayuntamiento de Avilés y el Área Sanitaria III. El personal sanitario dominaba la convocatoria aunque entre las asistentes (fundamentalmente mujeres) también había profesionales de ámbitos sociales.
Un encuentro maratoniano, que ocupó toda la mañana y que terminó con un elevadísimo nivel de satisfacción de los participantes y el deseo de repetir el encuentro después de una mañana cargada de ideas e iniciativas para trabajar en lo que ayer se definió como «un problema de salud pública de primer orden». Y es que en la apertura se recordó como en la última encuesta de Salud Pública del Principado de Asturias, «el 10% de las mujeres mayores de 14 años refieren haber sufrido malos tratos». De ahí la necesidad de movilizar todos los recursos necesarios, incluyendo el ámbito sanitario.

En este campo, se subrayó la importancia de la Atención Primaria para el diagnóstico precoz de la violencia contra las mujeres.
La doctora Alicia Díaz Revilla, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y experta en atención a mujeres víctimas de violencia en Primaria, aseguró que «son el recurso sanitario esencial, accesible y facilitador para que las mujeres hablen y para que los profesionales pregunten por este tema, especialmente, ante consultas frecuentes por malestares difusos y en población más vulnerable como ancianas, adolescentes, embarazadas, emigrantes, discapacitadas».
Y es que, a pesar de esos indicios (ansiedad, malestar) las alarmas tardan en sonar entre cinco y diez años, según se explicó. De ahí que la doctora Díaz apelase a la necesidad de formación específica para que los profesionales sanitarios supiesen detectar la necesidad de intervenir. La ponente no dudó en afirmar la necesidad de emitir un «parte de lesiones» en el caso de violencia física o psicológica.
No son los únicos campos en los que se reclamó una mejor formación. Jueces y fiscales deben actualizar sus conocimientos para abordar una realidad que, por desarrollarse en el ámbito privado, tarda en conocerse, en ver sus efectos. Precisamente, esa demora implica un daño para las víctimas. Porque, como destacó la psicóloga Sofía Czalbowski, los hijos también padecen las consecuencias, necesitando una terapia especial. En su intervención aseguró que los daños a los menores eran equivalentes a los que sufren en conflictos bélicos, con la diferencia que estos «identifican perfectamente al agresor», lo que no sucede cuando los menores viven situaciones de violencia machista.

En Salud Mental

Del trabajo desde los servicios de Salud Mental se encargó el profesor José Navarro Góngora, director del servicio de Atención Psicológica de la Universidad de Salamanca, donde ejerce la docencia en Psicología Familiar y de Terapia Familiar y de la Pareja. Recordó que la «prioridad» era la protección de la vida de las víctimas, lo que podía obligar a que marchasen de su domicilio. Navarro aseveró que todas las víctimas necesitan terapia psicológica, toda vez que los episodios vividos menoscababan su autoestima.
De ahí que el trabajo de los profesionales se centre en que recupere «la confianza en su propio criterio» además de «evadir las situaciones de violencia y a ganar control». El ponente aseguró que «la intervención psicológica debe permitir a la mujer identificar el maltrato vivido: lo que le hicieron, cómo se lo hicieron y para qué se lo hicieron; y así, recuperar su autoestima y empoderamiento».

Artículo publicado en La Voz de Avilés-El Comercio 
el 24 de noviembre de 2018.

sábado, 27 de octubre de 2018

Salud, deporte y divulgación

Salud, deporte y divulgación se relacionaron íntimamente con la conferencia que el doctor José Antonio Rodas ofreció ayer, viernes, 26 de octubre, en el Aula de Cultura de La Voz de Avilés. Fue tan grato escribir de ella como asistir.

El doctor José Antonio Rodas al inicio de la charla.
Foto: Omar Antuña

Jugaba en casa, con el público llenando el salón de actos de la Cámara de Comercio de Avilés y con un tema que más que su profesión es su pasión. De esta manera, el doctor José Antonio Rodas mostró ayer su rostro más humanista y científico, el divulgador comprometido con la investigación y el ciudadano dispuesto a alimentar el pensamiento crítico, incluso autocrítico en la nueva sesión del Aula de Cultura de LA VOZ DE AVILÉS, coordinada por Mercedes de Soignie.
De esta manera, el jefe de los Servicios Médicos de la Mutualidad de Futbolistas de Asturias y actual médico de la Selección Española de Fútbol Sub-21 inició su charla con una precisión conceptual: la diferencia entre deporte y actividad física. «Todos conocemos los beneficios del deporte, pero deporte no es igual a actividad física. El deporte es lesivo, la actividad física no, salvo que no se cumplan ciertas normas», indicó.
El deporte implica competición, la necesidad de la victoria, una presión que no siempre resulta saludable. «Cada vez hacen más deporte los más jóvenes. Y el problema es exigir mucho a los niños», apuntó. No fue la única alusión que hizo a las categorías inferiores ya que, recordó, «los niños y los jóvenes no son adultos pequeñitos, sino que necesitan entrenamientos específicos que no siempre se hacen», comentó.
No es la única precaución que se debe tomar. Así, recordó la necesidad de utilizar un calzado adecuado para la actividad física o el lugar donde se practicará, como sucede con los campos de hierba sintética. «Si el terreno ya está gastado, es mejor un taco corto y muchos tacos, aunque resbale, porque siempre es mejor a que caiga de culo a que tenga una lesión más grave por clavarse el pie en el suelo».
También recordó la necesidad de entrar en la actividad de manera progresiva y también salir pausadamente o no hacer deporte en ayunas. «Es conveniente comer suave una hora antes. Es suficiente un zumo o vaso de leche con una galleta», apuntó.
Rodas no dudó en ejercer la autocrítica hacia la medicina que tiende a dejarse seducir por la tecnología y suele ser derrotada por la alta presión asistencial. «El doctor Gregorio Marañón decía que con tiempo y un lugar tranquilo podía curar todo. Debemos volver más al paciente, humanizar la atención», apuntó.
También recordó la necesidad de actualización permanente de los médicos, del poder de la tecnología para facilitar la seguridad. Es la llamada Medicina 4.0 que permiten monitorizar en tiempo real constantes como los latidos del corazón y actuar de la manera más rápida posible.
La incesante investigación aporta nuevas certezas. No obstante, Rodas advirtió sobre la necesaria precaución ante «la publicidad de productos o terapias que no se ha demostrado que no curan nada, pero sirven para cobrar mucho». Así puso el ejemplo de las «células progenitoras, que prefiero a madres» de las que aún no se ha demostrado que curan nada aunque es necesario seguir investigando.

Presentó una reciente investigación, divulgada por primera vez por la FIFA en enero de este año, sobre el riesgo de hacer deporte, como correr, con décimas de fiebre o malestar general, por la posibilidad de generar una inflamación en el corazón que evolucione de manera trágica. Ademas, alertó sobre el peligro de los antiinflamatorios, de los que se tiende a abusar.

También reivindicó el dolor. «Yo siempre digo que es bueno, porque el dolor nos dice que algo no está bien. No hay que quitar el dolor con un fármaco, hay que buscar su causa para erradicarlo».
Artículo publicado en La Voz de Avilés-El Comercio 
el 27 de octubre de 2018

lunes, 24 de septiembre de 2018

Cuidado con la alimentación

Aunque siempre hubo gordos y flacos, las cifras evidencian una creciente ola de obesidad ya desde la infancia. Es un problema y muy serio por las consecuencias en la salud personal y sus derivadas hacia el sistema general. Los pediatras están muy atentos ante esta situación.


Desayuno saludable en el Colegio de La Carriona. Foto: Marieta


«La obesidad infantil no es una enfermedad, pero puede ser un problema para la asistencia sanitaria y obliga a tomar medidas. El Principado es consciente de ello y está trabajando muy seriamente». Son palabras del doctor José Ignacio Pérez Candás, pediatra en el Centro de Salud de Sabugo, y que junto con Begoña Domínguez Aurrecoechea, Ángeles Ordóñez Alonso, Manuela Sánchez Echenique, Josu del Frade Osinaga y Encarnación Díaz Estrada ha analizado la evolución de los parámetros de sobrepeso y obesidad entre 2012 y 2017 según las historias de Atención Primaria recogidas en el informe Estado de la Nutrición Infantil en Asturias (ESNUPI-AS). El pasado mes de mayo se presentó en el congreso de la Asociación Asturiana de Pediatría de Atención Primaria.
Las conclusiones evidencian el alcance de la realidad: no se han producido variaciones estadísticamente significativas. Los datos evidencian diferencias entre zonas básicas de salud en un mismo concejo. La conclusiones del estudio aconsejan trabajar en ellas. José Ignacio Pérez Candás asegura que se ha hecho; permitiendo fijar estrategias adecuadas a cada territorio.
En el caso de Avilés, la foto de 2017 refleja casi el mismo paisaje de 2012. «En el caso de exceso de peso, disminuye de 29,6 por ciento a 28,3% en el grupo de cero a cuatro años; de cinco a nueve años pasa de 40,5 a 39,3 y aumenta en los niños de diez a catorce años al ir de 41,9 por ciento en 2012 al 42,2% en 2017. Son variaciones de décimas, no son significativas».
En el caso de los menores con obesidad, se repite la tendencia. Los cambios son de décimas, como también en los niños con obesidad severa, con subidas y bajadas según el rango de edad.
Los datos no desaniman a los pediatras, sino que los animan a trabajar. También al Principado que ha creado una comisión específica para diseñar actuaciones. El doctor José Ignacio Pérez Candás ha sido uno de sus integrantes. «Es un documento muy ambicioso, que fija numerosas líneas con actuaciones que deberá ejecutar el gobierno», apunta.
Y es que luchar contra la obesidad no resulta nada sencillo. «Los gramos se cogen muy bien, uno a uno; pero desprenderse de ellos no resulta nada sencillo», comenta con aire de broma el doctor Candás. Además, en los últimos años la evidencia científica está cambiando todas las pautas sobre alimentación.
«Ahora mismo, sólo tenemos tres certezas sobre la alimentación en el primer año de vida», subraya el pediatra. «La primera es que la lactancia materna es fundamental en los seis primeros meses, no he localizado ningún caso de obesidad en bebés alimentados en exclusiva con lactancia materna en los seis primeros meses de vida y con ayuda hasta los dos años o más. La segunda certeza es que a partir del sexto mes pueden comenzar a complementar la lactancia con otros alimentos y que la leche de vaca entera puede darse después del primer año de vida».

«Más actividad física»

A partir de ahí, se suceden debates y controversias, aunque existen factores en los que todo el mundo coincide, pero que requieren de matizaciones. Como sucede con la actividad física.
«La actividad física es necesaria, pero muchas familias lo relacionan sólo con el deporte y, con frecuencia, el deporte de competición; lo que genera muchos problemas a los niños», asegura el doctor Candás. La actividad física implica poder jugar en la calle frente a las horas de televisión; ir caminando al colegio frente al transporte privado... «El sedentarismo es un gran problema. Las ciudades no invitan a los niños a salir a moverse y hay que fomentarlo», comenta.
Pero el gran reto es la alimentación. «Es una paradoja, pero la increíble oferta de alimentos de la actualidad hace que estemos peor nutridos. Existe un exceso de alimentos azucarados; no sólo hablo de refrescos, hemos encontrado papillas infantiles azucaradas, que los pediatras hemos denunciado. Existe una tendencia a comer más de la cuenta y, sobre todo, lo que engorda», denuncia.
¿Cómo debe ser la dieta? «La evidencia científica está cambiando todo. Se ha dado mucha importancia a la leche; pero ahora se sabe que con un vaso diario y un yogur es suficiente; las proteínas diarias de la carne o el pescado deben ocupar el espacio de un puño de un niño o un adulto».
Para las frutas, hortalizas y verduras no hay límite. Como tampoco para los huevos. «No hay que tener miedo. Se pueden comer todos los días», comenta Pérez Candás.
Los cambios no sólo terminan ahí. «Antes, los pediatras fijaban un orden de introducción de los alimentos tras la lactancia materna, pero eso ha muerto. Cada familia debe seguir su ritmo, sus pautas», asegura. El nuevo paradigma apunta la necesidad de que «cuando el niño se sienta en la trona, ya se le puede facilitar alimentos adecuados, para que mastique poco a poco», comenta. En todo ese proceso, no hay que olvidar el sentido común. «Se empieza con una naranja, pan, manzana cortada. No puedes darle frutos secos, pero el resto de alimentos puede probar poco a poco; que vaya masticando y conociendo sabores».
Y es que en una sociedad cada vez más multicultural «es imposible fijar una pauta. Además, los estudios sobre alimentación de la OMS han terminado con el concepto de etnia, demuestran que los niños crecen de la misma manera si se alimentan bien. Los retrasos en el crecimiento se debe a las hambrunas», asegura el doctor Candás.
«En el fondo estamos hablamos de cambiar de hábitos y no resulta sencillo. Por ejemplo, en Asturias nos gusta 'cebar', pero si el bebé no quiere más biberón, no se le da. Hay que dejarse guiar por ellos», apunta. Otra idea que comienza a transformarse es el concepto de desayuno como la comida más importante de la jornada. «Cada uno necesita determinados alimentos a lo largo del día y lo importante es tenerlos cuando los requiera. Igual no quiere desayunar porque está lleno de la cena. Ya no se considera tan importante», indica.
Y aparecen nuevos factores en el desafío, como los elementos ambientales, los llamados disruptores endocrinos que favorecen la obesidad o la repercusión de los insecticidas. «Aunque es menos importante, los estudios demuestran que no es saludable calentar la comida en recipientes plásticos o ciertos revestimientos que se utilizan para cocinar. Hay que modificar esa costumbre e ir cambiándolos poco a poco», concluye Pérez Candás convencido de la necesidad de educar y asesorar a las familias.
Artículo publicado en La Voz de Avilés-El Comercio 
el 24 de septiembre de 2018.

domingo, 5 de agosto de 2018

Pensando sobre la sanidad

Entre 2003 y 2011, Alfonso Flórez gestionó el Hospital San Agustín. Tuve la oportunidad de tratar con él. Buen gestor, implicado, humano, generoso. Dejó una buena huella en el centro. Hoy lo entrevistamos, centrando las preguntas en la gestión sanitaria, en la reflexión, un territorio en el que siempre se ha desenvuelto con soltura.

Alfonso Flórez. Foto: Carolina Santos.



Alfonso Flórez Díaz (Gijón, 1948) no duda en calificar su estancia al frente del actual Hospital Universitario San Agustín como un «orgullo». Su gerencia entre 2003 y 2011 implicó el fin de la remodelación y un cambio en el modelo de gestión. Ya jubilado reflexiona sobre el sistema sanitario.

-¿Qué recuerda de su llegada a Avilés, al San Agustín, en 2003?

-Era un hospital con obras, con grandes problemas desde el aparcamiento a la afluencia de pacientes, la distribución de circuitos en el interior... Era una organización en una situación de tránsito. Las obras habían comenzado hacía ya mucho tiempo y se habían acostumbrado a ellas.

-A usted le tocó una buena parte.

-Cuando me incorporé estaba hecho todo el área de los vestuarios de quirófanos y, muy importante, el nuevo edificio de consultas externas. Fue una época compleja. Recuerdo que llegamos a comprar anoraks para las enfermeras que tenían que pasar por pasillos por donde entraba el viento por todas las partes.

-¿Se ha aprovechado todo el conocimiento generado en la reforma?

-En realidad no sé qué tipo de conocimiento se genera. Yo venía de hospitales como Valdecilla o La Paz donde hubo que hacer transformaciones muy importantes y siguieron funcionado. Para mí las obras fueron un pretexto para el cambio organizativo. Lo fundamental fue que me rodeé de un equipo muy bueno de profesionales.

-¿Fue complicado ese cambio?

-Lo fundamental fue que metimos a toda la organización en él, en lo que significaba lo que debíamos diseñar: hacer un hospital nuevo con un viejo cascarón. Las obras se pudieron hacer gracias a todo el personal. Suprimir las habitaciones de tres y cuatro camas, crear áreas de cirugía mayor y ambulatoria, las comunicaciones y circulación del hospital, la informatización... Ese cambio solo fue posible con el apoyo de todo el personal.

-¿Es cierta su llegada en plan Brubaker por Urgencias simulando una dolencia coronaria para desvelar que es el nuevo gerente?

-No, es falsa. Es una leyenda urbana. Mucho después de mi llegada tuve que ir a Urgencias por una medicación que provocó unos síntomas que parecían un infarto. Pero fue mucho después. Todo el mundo sabía quien era y todos me conocían. Ya eran gente de la familia.

-También se comenta que aparecía por cualquier lugar del hospital: en talleres, en los pasillos...

-Conocía el hospital muy bien. Tenía el hábito de andar por él y tratar de solucionar los problemas. Lo hice en todos los hospitales. Algunas veces molesta, pero no tiene porqué.

-Estuvo ocho años en el hospital, ¿de qué está más orgulloso?

-Estoy muy orgulloso de haber estado en el San Agustín, del equipo directivo que se formó. Y de marcharme de un hospital cuya lista de espera no superaba los cuatro meses como conclusión de todo lo que se había hecho. Y las auditorías sin salvedades. Pero sobre todo del equipo que quedó y su forma de trabajar, con un estilo y que dejaron iniciativas que permanecen, como el reciclado, las jornadas gastronómicas, los chavales que venían a tocar...

-En 2011, el cambio político en Asturias marca su salida del San Agustín. ¿Es una de las asignaturas pendientes, la ausencia de un cuerpo de gestores sanitarios con independencia de los políticos?

-Luchamos mucho tiempo por un cuerpo de gestores institucionalizado para dar continuidad. Pero es algo inútil. La política sigue utilizando la sanidad para aguijonear al gobierno. Me parece muy peligroso. Y tiene unas consecuencias para las organizaciones. Al final, el que lo sufre es el paciente.

-¿Hasta qué punto?

-La organización ve todos esos avatares políticos y se crea una desconfianza. No hay alternativas de cambio ni creatividad. Como ha sucedido en Gijón. Un grupo de trabajadores estudia las urgencias en Primaria y ve que la concentración en tres puntos mejora el servicio. Pero se rechaza por la presión de organizaciones sociales. Quizá no se informó bien, pero las cosas no pueden seguir igual por opiniones contrarias. La sanidad es un tema muy técnico, afecta a todos y mueve mucho presupuesto. Debería haber un pacto social para que esto no sucediese, manteniendo unas líneas predecibles y sin cambiar gestores consolidados.

-¿Cómo ve el sistema sanitario?

-Es una suma de todo lo que ha pasado. Para mí, el sistema público se encuentra estancado, necesita un replanteamiento de la organización. No es cuestión de arquitectos ni de más camas. Hay que parar y consensuar. Dentro de la organización sanitaria existe suficiente sabiduría para tomar estas decisiones, sabe lo que se debe hacer.

-¿Quién teme más dar voz a los trabajadores: los gestores o los políticos?

-Un redimensionamiento debe ser hecho por técnicos, personal muy cualificado que sepa dar voz a todas las alternativas. Se habla de meter más dinero, y siempre se necesita, pero es necesario parar. Por ejemplo, para analizar los tiempos que se pierden, que es donde existen muchas ineficiencias.

-¿Qué se puede hacer?

-En el sistema necesitamos servicios centrales fuertes, como Radiología o Anatomía Patológica. Son elementos centrales, son la puerta de entrada y no podemos tener lista de espera en ellos. Los pacientes necesitan los diagnósticos rápidamente. Y si tenemos cuellos de botella ahí se genera esa pérdida de tiempo. Es un elemento de ahorro, evitaría pérdidas de tiempo y que se generasen pacientes crónicos. Un menisco de un trabajador no puede esperar siete u ocho meses. Son elementos en cadena cuyo fallo despilfarra dinero y calidad asistencial.

-Los políticos necesitan resultados cada cuatro años y los gestores planifican a largo plazo. ¿Es el primer conflicto?

-Las líneas que se deben marcar deben ser certeras, de continuidad. En estos momentos, los gestores están en el día a día. Y la gestión del día a día no es la del futuro. Hay que buscar nuevas alternativas a las necesidades de la población, que son muy cambiantes, y la sociedad digital. Tenemos situaciones que se deberían evitar.

-¿Por ejemplo?

-Un paciente crónico no debería entrar por Urgencias. Debería estar tratado por su médico de familia, con una referencia en especializada. Habría que modificar cosas, incrementar los médicos de familia e introducir cambios para que se pudiese relacionar con el especialista.

-Antes aludió a la sabiduría de las organizaciones sanitarias. ¿En qué se debería aplicar?

-En campos como la gestión de personal que necesita una profunda revisión. Para ello, los sindicatos, colegios profesionales y organizaciones sociales son imprescindibles para evitar enfrentamientos donde pierde el sistema y, con ello, los ciudadanos. La carrera profesional es un modelo de frustración organizativa muy importante. Hay que mirar aspectos del escalafón, que se deben modernizar. Y abordar la retribución. Es algo que se debe revisar porque sino esto se va al garete. La sanidad es una profesión muy bonita y ver a profesionales que se jubilan con un alto nivel de frustración indica que algo está mal en la organización. Además de que perdemos mucha experiencia.

-Habrá gente que le diga: todo esto está muy bien, ¿por qué no lo hizo cuando tuvo responsabilidades?

-Cuando estuve en el hospital ayudé a que todo esto no ocurriese. Y los resultados fueron que teníamos una lista de espera que no superaba los cinco meses. Y se generó conciencia de que se debía gestionar de una manera, sin interrupciones en el proceso

-¿Cómo vive de jubilado?

-Me sigo despertando a las seis y media de la mañana. Es por la inercia de cuarenta y pico años. No tengo tiempo. Tengo mucho que hacer: estar con los amigos, la carpintería, ayudar en cuestiones que se necesiten. Estoy muy ocupado. No echo de menos nada.

-¿Y un salto a la política, volver a a la primera línea sanitaria?

-Tengo tanto que hacer que es algo que no me planteo.

Entrevista publicada en el diario La Voz de Avilés-El Comercio el 5 de agosto de 2018.

sábado, 4 de agosto de 2018

Elogio y drama del microbio

Un clásico de los veranos avilesinos son los cursos de La Granda. El profesor César Nombela dirige este año el encuentro sobre Microbiología. En esta entrevista previa, da una amplia visión del mundo del microbio, fascinante me atrevo a adjetivar.


César Nombela Cano. Foto: Marieta.
Presencia habitual en los cursos de La Granda, el catedrático César Nombela Cano (Carriches, Toledo; 1946) dirige este año el seminario sobre microbiología con el que se homenajea al microbiólogo asturiano Julio Rodríguez Villanueva, fallecido el pasado año.

-¿Por qué el recuerdo al profesor Villanueva?

-Es un asturiano de enorme relevancia en el mundo académico español. Creador de una escuela científica sin parangón. De su grupo hemos salido catedráticos en quince universidades españolas, además de extranjeras. Impulsó la microbiología en España entendiendo al microorganismo como un ser vivo, capaz de ser patógeno, pero también de consumir un contaminante o fermentar un mosto y producir vino.

-¿Qué enseñanza deja hoy, más allá de la microbiología?

-En el profesor Villanueva encontramos cómo encarar proyectos de futuro. Cree en las posibilidades de hacer ciencia en España, de la universidad, de la investigación y lo impulsa con una energía fuera de serie. Aprendemos a animar a los jóvenes y su capacidad para buscar a las personas más capacitadas y motivadas.

-La microbiología no es sólo la investigación, su presencia es básica en los hospitales.

-Es fundamental entender al microbio como agente de infecciones para tratarlo adecuadamente. Esa microbiología requiere conocer al microorganismo. Está en un momento fundamental por el avance científico. Es imposible hacer microbiología asistencial sin todos los conocimientos actuales.

-¿El uso adecuado de los antibióticos es el gran reto?

-Cada vez es un problema mayor, porque un uso inadecuado de los antibióticos hace a los microbios resistentes. Tenemos que aprender cómo los microbios son capaces de resistir y, además, transmitir esa capacidad a su progenie y a otros microbios. Por eso, cada vez hay más control de los médicos y los farmacéuticos. Esto genera otras situaciones.
-¿Cuales?
-A principios de los años ochenta había un desarrollo floreciente de nuevos antibióticos. Pero se ha terminado. Las empresas no invierten y la administración busca la forma de incentivar porque siguen siendo necesarios los nuevos antibióticos. De no ser así, seguirá habiendo muertes por resistencia por antibióticos. En la época actual se pueden cifrar por cientos de miles en el mundo, de seguir al ritmo actual pueden llegar a los diez millones en el año treinta.

-Pero los microbios también son salud, no sólo hay microbios malos.

-Hay muchos más microbios buenos que malos. Pensar que solo son patógenos es quedarse con el uno por ciento de la historia. No sólo son positivos, son imprescindibles para la vida humana. En La Granda vamos a tratar el microbioma o microbiota: el conjunto de microbios que tenemos. Tenemos más células microbianas que propias. Es decir, nos habita otro organismo que debe estar equilibrado. De lo contrario habría disfunciones en la persona. Entender el microbioma es el gran campo abierto, tanto en la salud, pero también el microbioma del suelo o del aire, en cualquier ser vivo. Ahora podemos entender el conjunto de los microbios que nos habita como un ser vivo. El siguiente paso será poder emplearlo como medicamento, en lo que ya se empieza.

-Además de científico, usted también es gestor. ¿Cómo ve la recuperación del Ministerio de Ciencia?

-Siempre que haya un rótulo que diga Ministerio de Ciencia, a los científicos nos parece bien. Ahora, tenemos ya experiencia suficiente para prevenir. En las veces anteriores no ha funcionado. El que creó Zapatero en 2008 marca el estancamiento y caída de la inversión en ciencia. No es sólo el rótulo. Hace falta promover el desarrollo. En un país industrializado y moderno, la ciencia debe ser prioritaria.

-¿Falta inversión o también hay que abordar el marco legal?

-No se ha invertido lo que se debía. Estamos en menos del 1,2 % en I+D de nuestro Producto Interior Bruto (PIB) y la media europea es del dos por ciento. Hay países con una inversión del 4% del PIB. Tienen que invertir más gobierno y sector privado, aunque el gobierno también tiene capacidad legal de incentivar con sus normas. Desde 1980 a 2008 hubo un despegue y es necesario recuperarlo. Es una de las tareas del nuevo ministro Duque.

-¿Y la reforma de la universidad?

-Llevo años abogando por eso. La universidad es cerca del 70% del sistema científico español. Necesita una reforma. Tiene un sistema autogestionario que trabaja más intereses internos que para dar cuentas. Con todo, hay grupos muy buenos. Hay que cambiar la selección del profesorado, fomentar la movilidad y exigir un mayor rendimiento investigador. La reforma ya se demora demasiado tiempo.
Entrevista publicada en La Voz de Avilés-El Comercio el 2 de agosto de 2018.

Una mirada sobre el ecosistema microbiano

Todos hemos escuchado referencias a los problemas de la resistencia a los microbios. La microbióloga Teresa Coque desvela algunas claves sobre esta realidad. 



Aunque su sencillez lo impide reconocerlo, la microbióloga Teresa Coque González (Madrid, 1963) es, desde su puesto en el Hospital Universitario Ramón y Cajal, una autoridad en la Microbiología, como lo evidencian los 150 artículos publicados o los diez capítulos que lleva firmados en diferentes libros, centrada en la resistencia a los microbios. Es uno de los tres científicos españoles que pertenece al Consejo Científico Asesor de la Iniciativa de Programación Conjunta de Resistencia a los Agentes Antimicrobianos, donde ejerce la vicepresidencia. Ayer habló de ello en La Granda.
-¿La resistencia a los microbios afecta a unos países o es un problema mundial?
-Ahora mismo se entiende como un reto global en salud. Se ha identificado como un problema de salud pública cuya solución requiere la intervención de diferentes países. Se debe invertir dinero y coordinar las acciones porque, de lo contrario, no se solucionará el problema.
-¿Por qué se ha llegado a esta situación?
-Estamos haciendo una serie de cosas que desequilibran la ecología microbiana. Tenemos que comprender lo que hacemos porque esos desequilibrios aumentan el riesgo de que cojamos infecciones o transmitamos patógenos para los que no tengamos elementos con los que combatir.
-Se habla de la resistencia a los antibióticos, pero también hay problemas con desinfectantes.
-Eso se conoce desde siempre. Los patógenos son resistentes a metales pesados. Hay muchos productos antimicrobianos que usamos habitualmente. Todo lo que usas crea una selección, pero eso no significa que sea malo. Lo que supone es que un uso excesivo, que es lo que sucede en la actualidad, crea bacterias resistentes a los antibióticos, a las sustancias que utilizamos para combatirlas. Es lo que sucede en la actualidad.
-¿La respuesta llega a tiempo o nos hemos concienciado muy tarde?
-Nos hemos concienciado muy tarde. En parte porque los sistemas de comunicación han mejorado mucho. Lamentarse del pasado no sirve para nada. Tenemos que concentrarnos en el problema que tenemos que es muy grande en hospitales y también en el ambiente. Y adoptar las medidas necesarias.
-¿Por ejemplo?
-La primera es no utilizar indiscriminadamente antibióticos. No contaminar ni utilizar otro tipo de antimicrobianos como puede ser insecticidas, pesticidas, herbicidas, fertilizantes... Muchas cosas que también cambian la ecología.
-Al margen de respetar las indicaciones médicas, ¿qué comportamientos puede adoptar el ciudadano?
-Hay una campaña para concienciar sobre los antibióticos, no se puede abusar de ellos. Debemos hacer un uso racional en hospitales y primaria y no automedicarnos. Eso es lo principal. Y luego no abusar de los químicos, no tirar los fármacos a la basura, ya que contaminan y aumentan la resistencia de los microbios, desechar bien los metales pesados...
-O sea que habrá que utilizar el punto Sigre de las farmacias también para los envases.
-Sí. Todo se relaciona con la microbiología. Hay que cuidar nuestro entorno en general. Hay que hacer un uso racional de todo, incluso en un cambio de dieta.
-Es algo que afecta a todo el medio ambiente, no sólo la salud.
-Es lo que se llama salud global. Es una perspectiva: debemos considerar que tenemos una salud que afecta a los humanos, a los animales y al medio ambiente. Todo está relacionado. Cualquier cambio físico, medio ambiental afecta a nuestro microbioma, a nosotros.
-Supongo que todo esto habrá revolucionado la microbiología.
-El mundo de los microbios se conoce desde hace mucho tiempo. Antes estudiábamos un microbio, un patógeno. Las teorías de la ecología se conocen desde hace muchos años, pero no habíamos podido estudiar las comunidades de microbios, el microbioma. Ahora podemos hacerlo. Es verdad que ha cambiado nuestra visión del mundo.
-Es la vicepresidenta de un consejo científico internacional con tres investigadores españoles. ¿Esto es frecuente?
-En parte es casualidad y en parte no. España es puntera en investigación en Microbiología y hay muchos buenos microbiólogos. Se da la casualidad de que coincidimos.


Entrevista publicada en La Voz de Avilés-El Comercio el 4 de agosto de 2018.

martes, 10 de julio de 2018

La importancia del cordón umbilical

No es la primera vez que me acerco a la planta de Maternidad. Siempre es una fuente de buenas noticias. En este caso, las donaciones de sangre de cordón umbilical, necesarias para tratamientos médicos que hace años resultaban propios de la ciencia-ficción. 


Las matronas María Menéndez, María Gómez, Yamilet Tobón y Arantzazu Muñoz con Sonia Alonso, auxiliar de enfermería.
Foto: Patricia Bregón.


El Hospital Universitario San Agustín (HUSA) lidera las donaciones de sangre de cordón umbilical válidas en Asturias, habiendo aportado el 42 por ciento de las recogidas desde 2010, cuando comenzó el programa en el Principado, hasta el pasado 30 de junio. En este periodo, se aportaron 1.125 en toda la región, de las que 469 llegaron desde Avilés.
De esta manera se mantiene la tendencia histórica ya que, entre 2011 y 2016, Avilés aportó el 52% de las donaciones válidas. Sólo un año, el 2012, no fue el centro que más donaciones válidas recogió, según la memoria del Centro Comunitario de Sangre y Tejido de Asturias.
La recogida de la sangre del cordón umbilical se impulsa en los últimos años por su potencial terapéutico. «Es una sangre muy rica en células madre, que resultan muy necesarias para tratamientos de enfermedades hematológicas y neoplásicas como linfomas o leucemias», explica Arantzazu Muñoz Mancisidor, responsable del servicio de partos en el HUSA.
Las cifras logradas avalan la calidad en la atención al parto en el Área Sanitaria III. No solo porque son las matronas las profesionales encargadas de la recogida de la muestra; sino porque las familias deben aportar su consentimiento y este llega después de ser informadas. «Lo ideal es contar con dos matronas para que una atienda al bebé y la otra recoja la muestra de la manera más aséptica y con la máxima cantidad de sangre posible», apuntó Muñoz.
La carga de trabajo y la preparación previa de las familias son claves. «Nuestro objetivo final es que el bebé esté bien y también la madre. En ese objetivo trabajamos para lograr un parto que respete a la madre y sea seguro», destaca Muñoz.
Después de superar la cifra del millar de partos en la primera década del siglo, los datos empiezan a bajar. En 2017 se registraron 858 partos con 875 nacimientos, puesto que hubo trece gemelares. Este año, la cifra será similar. En los primeros seis meses del año se han contabilizado 412 alumbramientos con 418 nacidos, lo que supone seis gemelos. Y con el 49 por ciento de las madres presentando un plan escrito sobre el parto.
Las cifras son muy lejanas a los registros de los años ochenta, los primeros de los que hay constancia en la biblioteca del centro de referencia del Área Sanitaria de Avilés. En 1984, se atendieron 1.442 partos, con 1.659 nacimientos en total.
«El 85 por ciento de los partos son eutócicos, atendidos por las matronas al concluir la gestación. Son un parto de bajo riesgo, con una dilatación adecuada y un expulsivo sin necesidad de instrumental», explica Arantzazu Muñoz.
Después de la atención a la gestación, son las matronas las que definen si el alumbramiento se encuentra dentro de los parámetros normales. Tras superar un examen de acceso, las enfermeras cursan una especialización de dos años antes de capacitarse como matronas.
«Las matronas somos fundamentalmente vocacionales». Es una frase que pronuncian todas las integrantes del equipo del San Agustín. «Cuando vi por primera vez un parto, supe que era lo mío», asegura Yamilet Tobón mientras que María Menéndez explica que otras ramas de la especialidad, como la atención a la sexualidad de la mujer o a la salud reproductiva le resultan muy interesantes.
La especialidad cuenta con otros rasgos, como la cercanía a las familias. Más aún desde la puesta en marcha del programa de visitas a la unidad y por el que ya han pasado cerca de trescientas personas. «Nosotras nos identificamos mucho con las madres, es una relación muy humana», asegura Sonia Alonso, auxiliar de enfermería y que, junto con el celador, son «fundamentales».
El equipo de matronas del Hospital Universitario San Agustín se encuentra integrado por once profesionales. Los partos se atienden en grupos de una o dos matronas, más una auxiliar de enfermería y un celador y el apoyo de ginecólogo y pediatra si lo reclaman las especialistas. Sin embargo, Arantzazu Muñoz asegura que no se puede entender el grupo «sin las cinco matronas que atienden los centros de salud. Formamos un equipo y la continuidad es fundamental para asegurar nuestros objetivos, que son que el bebé nazca bien y el apoyo a la madre».
Muñoz pone como ejemplo el programa de Piel con Piel para favorecer el contacto entre bebés nacidos por cesárea y sus madres. «La información se hace en las clases de preparación para el parto en Primaria. En ocasiones, hay familias que, por las razones que sean, no pueden acudir y entonces se les informa en el Hospital. De esta manera llegamos a todas las madres», indica. Junto con el diálogo y la comunicación entre ambos niveles, Muñoz destaca que las profesionales de Primaria estuvieron en el San Agustín, lo que facilita esa relación.
Artículo publicado en La Voz de Avilés-El Comercio el 9 de julio de 2018.