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sábado, 24 de noviembre de 2018

Nuevos retos para la Atención Primaria: la violencia machista


Cualquier médico de Atención Primaria te explicará sin problemas lo cargada que está su agenda de trabajo, los problemas burocráticos, lo difícil que es que se cumplan las sustituciones. El personal de Enfermería sufre la misma situación.
A pesar de ello, la Atención Primaria se mantiene como un elemento fundamental y no paran de asignarles tareas. La última: ser un instrumento contra la violencia machista.

La psicóloga Sofía Czalbowski, la trabajadora social Rosario Piñera y la diputada Natalia González Peláez.
Foto: Marieta





Erradicar la violencia de género es una tarea compartida de la sociedad, con muchos campos de actuación, entre ellos el sanitario. Ayer, cerca de doscientas personas participaron en las I Jornada de Atención Sanitaria en Violencia de Género que se celebró en el hotel NH Collection Palacio de Avilés bajo la organización del servicio de Igualdad del Ayuntamiento de Avilés y el Área Sanitaria III. El personal sanitario dominaba la convocatoria aunque entre las asistentes (fundamentalmente mujeres) también había profesionales de ámbitos sociales.
Un encuentro maratoniano, que ocupó toda la mañana y que terminó con un elevadísimo nivel de satisfacción de los participantes y el deseo de repetir el encuentro después de una mañana cargada de ideas e iniciativas para trabajar en lo que ayer se definió como «un problema de salud pública de primer orden». Y es que en la apertura se recordó como en la última encuesta de Salud Pública del Principado de Asturias, «el 10% de las mujeres mayores de 14 años refieren haber sufrido malos tratos». De ahí la necesidad de movilizar todos los recursos necesarios, incluyendo el ámbito sanitario.

En este campo, se subrayó la importancia de la Atención Primaria para el diagnóstico precoz de la violencia contra las mujeres.
La doctora Alicia Díaz Revilla, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y experta en atención a mujeres víctimas de violencia en Primaria, aseguró que «son el recurso sanitario esencial, accesible y facilitador para que las mujeres hablen y para que los profesionales pregunten por este tema, especialmente, ante consultas frecuentes por malestares difusos y en población más vulnerable como ancianas, adolescentes, embarazadas, emigrantes, discapacitadas».
Y es que, a pesar de esos indicios (ansiedad, malestar) las alarmas tardan en sonar entre cinco y diez años, según se explicó. De ahí que la doctora Díaz apelase a la necesidad de formación específica para que los profesionales sanitarios supiesen detectar la necesidad de intervenir. La ponente no dudó en afirmar la necesidad de emitir un «parte de lesiones» en el caso de violencia física o psicológica.
No son los únicos campos en los que se reclamó una mejor formación. Jueces y fiscales deben actualizar sus conocimientos para abordar una realidad que, por desarrollarse en el ámbito privado, tarda en conocerse, en ver sus efectos. Precisamente, esa demora implica un daño para las víctimas. Porque, como destacó la psicóloga Sofía Czalbowski, los hijos también padecen las consecuencias, necesitando una terapia especial. En su intervención aseguró que los daños a los menores eran equivalentes a los que sufren en conflictos bélicos, con la diferencia que estos «identifican perfectamente al agresor», lo que no sucede cuando los menores viven situaciones de violencia machista.

En Salud Mental

Del trabajo desde los servicios de Salud Mental se encargó el profesor José Navarro Góngora, director del servicio de Atención Psicológica de la Universidad de Salamanca, donde ejerce la docencia en Psicología Familiar y de Terapia Familiar y de la Pareja. Recordó que la «prioridad» era la protección de la vida de las víctimas, lo que podía obligar a que marchasen de su domicilio. Navarro aseveró que todas las víctimas necesitan terapia psicológica, toda vez que los episodios vividos menoscababan su autoestima.
De ahí que el trabajo de los profesionales se centre en que recupere «la confianza en su propio criterio» además de «evadir las situaciones de violencia y a ganar control». El ponente aseguró que «la intervención psicológica debe permitir a la mujer identificar el maltrato vivido: lo que le hicieron, cómo se lo hicieron y para qué se lo hicieron; y así, recuperar su autoestima y empoderamiento».

Artículo publicado en La Voz de Avilés-El Comercio 
el 24 de noviembre de 2018.

martes, 30 de mayo de 2017

El vivero de la sanidad

No es sencillo formar a un profesional sanitario. Medicina, Enfermería, Farmacia, Bioquímica, Psicología... Son muchas las ramas universitarias que, una vez superada un grado que nunca resulta sencillo inician una especialización práctica en un centro sanitario. Casi una formación dual (con sus matizaciones) pero que aporta al sistema sanitario español la ventaja de que los nuevos especialistas conozcan, al tiempo, las características del Sistema Nacional de Salud. 
Todo esto viene a cuento de que ayer lunes, 29 de mayo de 2017, veintiún nuevos residentes se incorporaban al Área Sanitaria III. Y eso es siempre una buena noticia.

Foto: Marieta

El Hospital Universitario San Agustín (HUSA) quiere incrementar el número de especialidades con residentes. Actualmente, siete de sus servicios o secciones cuentan con residentes, además de los especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria. El objetivo es incrementar su número en dos, si bien ayer el gerente del Área Sanitaria III, Enrique González, no detalló qué departamentos son los elegidos. «Queremos planteárselo a los profesionales y que ellos decidan», comentó González.
Impartir formación de Médicos Internos Residentes (MIR) o Enfermería Internas Residentes (EIR) depende de una autorización expresa del Ministerio de Sanidad. No es sencilla de conseguir ya que el centro sanitario debe demostrar la existencia de una carga de trabajo que permita que el graduado pueda adquirir las destrezas profesionales. Además, se debe asegurar un plan de formación con sesiones clínicas y se valora positivamente la actividad de investigación y publicación en revistas especializadas.
Por esta razón, la existencia de MIR o EIR en un servicio se considera un síntoma de calidad para el servicio y también el hospital. «Tenemos pendientes varias jefaturas de servicio. Hemos hablado con un par de equipos y esperamos que ellos tomen la decisión. Recibir residentes implica a todos y ellos deben decidir», comentó González. Son varios los equipos que podrían incorporar residentes: Pediatría, Otorrino, Cardiología, Hematología o Cirugía General.
El gerente recordó que, en todo caso, el proceso no será inmediato. Una vez que los departamentos tomen la decisión, se iniciará la tramitación ante el Ministerio de Sanidad, lo que se puede alargar durante un año. Al año siguiente se podrían recibir a los residentes de las nuevas especialidades. Es decir, en mayo de 2019. Es el plazo mínimo que ayer fijó González que ayer elogió la importancia de contar con residentes en el área sanitaria.
«La presencia de los MIR y EIR nos obliga a revisar protocolos de actuación de manera constante, a organizar sesiones clínicas y a mantener una exigencia en la formación», reflexionó, «además, en la segunda parte de su formación ya representan una aportación importante para la actividad del centro».
González realizó ayer estas declaraciones después de recibir de manera oficial a los veintiún residentes (doce médicos, seis enfermeras, un farmacéutico, un bioquímico y un psicólogo) que durante esta semana se incorporan al Área Sanitaria III.
Medicina de Familia y Comunitaria es la especialidad más numerosa, ya que dispone de seis plazas para MIR y cuatro para Enfermería. Le sigue Salud Mental con cuatro residentes, pero en tres especialidades distintas: dos para Enfermería Especializada en Salud Mental, un Psicólogo Interno Residente y un Psiquiatra como MIR
Medicina Interna dispone de dos plazas para residentes. El resto de MIR se distribuyen en Digestivo, Traumatología y Neumología, cada uno con una plaza.
También existen sendos puestos de residentes de farmacéutico y bioquímico en los dos departamentos hospitalarios.
La mayor parte de los residentes son graduados por la Universidad de Oviedo, en concreto quince personas, incluyendo dos graduadas por la Escuela de Enfermería de Gijón y otras dos por la de Oviedo. La Universidad de Santiago de Compostela cuenta con dos titulados, al igual que Salamanca. También accede un graduado de la Universidad de León y una persona licenciada Ecuador. A partir de esta semana iniciarán una estancia en el Área Sanitaria III, cuya duración varía en función de la especialidad. En Enfermería, la residencia se alarga durante dos años mientras que en el resto de especialidades oscila entre cuatro y cinco años.
«Sed esponjas»
En estos primeros días, los nuevos residentes reciben unas sesiones generales donde se detallan las características del Área Sanitaria III y el Hospital Universitario donde vivirán una parte importante de su formación. Posteriormente, se incorporarán a los diferentes servicios.
El gerente del Área Sanitaria III, junto con todos los integrantes de su equipo, dieron la bienvenida a los profesionales. Enrique González elogió la formación recibida y destacó que se incorporaban a una organización donde la tendencia es incrementar la integración entre los dos niveles asistenciales (Primaria y Especializada).
Enrique González también les recordó la naturaleza pública de la institución, lo cual condicionaba numerosas normas de trabajo. De igual manera, señaló que sus destrezas tecnológicas en el entorno profesional no impedía que «deban aprender una sistemática de trabajo, sencilla, pero que deben respetar».
También aludió al cambio en la relación con los pacientes, ratificados por las nuevas normativas legales que refuerzan sus derechos, la confidencialidad y la necesidad de una mayor información de los procesos y dolencias de cada persona. «Es una mayor exigencia que la que tuvimos nosotros al comenzar nuestra formación», reconoció.
Enrique González también les recordó la complejidad interna de una organización como las dedicadas a la asistencia sanitaria. «En Avilés trabajan cerca de dos mil personas y existen muchas categorías y condiciones sociales diferentes. Es necesario respetar la posición de cada uno. Desde el celador al jefe de servicio más cualificado, todos tienen una función necesaria. Respetadlas».
Por último, González animó a los residentes a «ser esponjas y aprender de todo y de todos, que no quede ninguna pregunta en el tintero», recordando «la importancia de Enfermería, que os enseñará muchas cosas del manejo de los pacientes y de la organización».

Publicado en La Voz de Avilés-El Comercio el 30 de mayo de 2017