domingo, 5 de agosto de 2018

Pensando sobre la sanidad

Entre 2003 y 2011, Alfonso Flórez gestionó el Hospital San Agustín. Tuve la oportunidad de tratar con él. Buen gestor, implicado, humano, generoso. Dejó una buena huella en el centro. Hoy lo entrevistamos, centrando las preguntas en la gestión sanitaria, en la reflexión, un territorio en el que siempre se ha desenvuelto con soltura.

Alfonso Flórez. Foto: Carolina Santos.



Alfonso Flórez Díaz (Gijón, 1948) no duda en calificar su estancia al frente del actual Hospital Universitario San Agustín como un «orgullo». Su gerencia entre 2003 y 2011 implicó el fin de la remodelación y un cambio en el modelo de gestión. Ya jubilado reflexiona sobre el sistema sanitario.

-¿Qué recuerda de su llegada a Avilés, al San Agustín, en 2003?

-Era un hospital con obras, con grandes problemas desde el aparcamiento a la afluencia de pacientes, la distribución de circuitos en el interior... Era una organización en una situación de tránsito. Las obras habían comenzado hacía ya mucho tiempo y se habían acostumbrado a ellas.

-A usted le tocó una buena parte.

-Cuando me incorporé estaba hecho todo el área de los vestuarios de quirófanos y, muy importante, el nuevo edificio de consultas externas. Fue una época compleja. Recuerdo que llegamos a comprar anoraks para las enfermeras que tenían que pasar por pasillos por donde entraba el viento por todas las partes.

-¿Se ha aprovechado todo el conocimiento generado en la reforma?

-En realidad no sé qué tipo de conocimiento se genera. Yo venía de hospitales como Valdecilla o La Paz donde hubo que hacer transformaciones muy importantes y siguieron funcionado. Para mí las obras fueron un pretexto para el cambio organizativo. Lo fundamental fue que me rodeé de un equipo muy bueno de profesionales.

-¿Fue complicado ese cambio?

-Lo fundamental fue que metimos a toda la organización en él, en lo que significaba lo que debíamos diseñar: hacer un hospital nuevo con un viejo cascarón. Las obras se pudieron hacer gracias a todo el personal. Suprimir las habitaciones de tres y cuatro camas, crear áreas de cirugía mayor y ambulatoria, las comunicaciones y circulación del hospital, la informatización... Ese cambio solo fue posible con el apoyo de todo el personal.

-¿Es cierta su llegada en plan Brubaker por Urgencias simulando una dolencia coronaria para desvelar que es el nuevo gerente?

-No, es falsa. Es una leyenda urbana. Mucho después de mi llegada tuve que ir a Urgencias por una medicación que provocó unos síntomas que parecían un infarto. Pero fue mucho después. Todo el mundo sabía quien era y todos me conocían. Ya eran gente de la familia.

-También se comenta que aparecía por cualquier lugar del hospital: en talleres, en los pasillos...

-Conocía el hospital muy bien. Tenía el hábito de andar por él y tratar de solucionar los problemas. Lo hice en todos los hospitales. Algunas veces molesta, pero no tiene porqué.

-Estuvo ocho años en el hospital, ¿de qué está más orgulloso?

-Estoy muy orgulloso de haber estado en el San Agustín, del equipo directivo que se formó. Y de marcharme de un hospital cuya lista de espera no superaba los cuatro meses como conclusión de todo lo que se había hecho. Y las auditorías sin salvedades. Pero sobre todo del equipo que quedó y su forma de trabajar, con un estilo y que dejaron iniciativas que permanecen, como el reciclado, las jornadas gastronómicas, los chavales que venían a tocar...

-En 2011, el cambio político en Asturias marca su salida del San Agustín. ¿Es una de las asignaturas pendientes, la ausencia de un cuerpo de gestores sanitarios con independencia de los políticos?

-Luchamos mucho tiempo por un cuerpo de gestores institucionalizado para dar continuidad. Pero es algo inútil. La política sigue utilizando la sanidad para aguijonear al gobierno. Me parece muy peligroso. Y tiene unas consecuencias para las organizaciones. Al final, el que lo sufre es el paciente.

-¿Hasta qué punto?

-La organización ve todos esos avatares políticos y se crea una desconfianza. No hay alternativas de cambio ni creatividad. Como ha sucedido en Gijón. Un grupo de trabajadores estudia las urgencias en Primaria y ve que la concentración en tres puntos mejora el servicio. Pero se rechaza por la presión de organizaciones sociales. Quizá no se informó bien, pero las cosas no pueden seguir igual por opiniones contrarias. La sanidad es un tema muy técnico, afecta a todos y mueve mucho presupuesto. Debería haber un pacto social para que esto no sucediese, manteniendo unas líneas predecibles y sin cambiar gestores consolidados.

-¿Cómo ve el sistema sanitario?

-Es una suma de todo lo que ha pasado. Para mí, el sistema público se encuentra estancado, necesita un replanteamiento de la organización. No es cuestión de arquitectos ni de más camas. Hay que parar y consensuar. Dentro de la organización sanitaria existe suficiente sabiduría para tomar estas decisiones, sabe lo que se debe hacer.

-¿Quién teme más dar voz a los trabajadores: los gestores o los políticos?

-Un redimensionamiento debe ser hecho por técnicos, personal muy cualificado que sepa dar voz a todas las alternativas. Se habla de meter más dinero, y siempre se necesita, pero es necesario parar. Por ejemplo, para analizar los tiempos que se pierden, que es donde existen muchas ineficiencias.

-¿Qué se puede hacer?

-En el sistema necesitamos servicios centrales fuertes, como Radiología o Anatomía Patológica. Son elementos centrales, son la puerta de entrada y no podemos tener lista de espera en ellos. Los pacientes necesitan los diagnósticos rápidamente. Y si tenemos cuellos de botella ahí se genera esa pérdida de tiempo. Es un elemento de ahorro, evitaría pérdidas de tiempo y que se generasen pacientes crónicos. Un menisco de un trabajador no puede esperar siete u ocho meses. Son elementos en cadena cuyo fallo despilfarra dinero y calidad asistencial.

-Los políticos necesitan resultados cada cuatro años y los gestores planifican a largo plazo. ¿Es el primer conflicto?

-Las líneas que se deben marcar deben ser certeras, de continuidad. En estos momentos, los gestores están en el día a día. Y la gestión del día a día no es la del futuro. Hay que buscar nuevas alternativas a las necesidades de la población, que son muy cambiantes, y la sociedad digital. Tenemos situaciones que se deberían evitar.

-¿Por ejemplo?

-Un paciente crónico no debería entrar por Urgencias. Debería estar tratado por su médico de familia, con una referencia en especializada. Habría que modificar cosas, incrementar los médicos de familia e introducir cambios para que se pudiese relacionar con el especialista.

-Antes aludió a la sabiduría de las organizaciones sanitarias. ¿En qué se debería aplicar?

-En campos como la gestión de personal que necesita una profunda revisión. Para ello, los sindicatos, colegios profesionales y organizaciones sociales son imprescindibles para evitar enfrentamientos donde pierde el sistema y, con ello, los ciudadanos. La carrera profesional es un modelo de frustración organizativa muy importante. Hay que mirar aspectos del escalafón, que se deben modernizar. Y abordar la retribución. Es algo que se debe revisar porque sino esto se va al garete. La sanidad es una profesión muy bonita y ver a profesionales que se jubilan con un alto nivel de frustración indica que algo está mal en la organización. Además de que perdemos mucha experiencia.

-Habrá gente que le diga: todo esto está muy bien, ¿por qué no lo hizo cuando tuvo responsabilidades?

-Cuando estuve en el hospital ayudé a que todo esto no ocurriese. Y los resultados fueron que teníamos una lista de espera que no superaba los cinco meses. Y se generó conciencia de que se debía gestionar de una manera, sin interrupciones en el proceso

-¿Cómo vive de jubilado?

-Me sigo despertando a las seis y media de la mañana. Es por la inercia de cuarenta y pico años. No tengo tiempo. Tengo mucho que hacer: estar con los amigos, la carpintería, ayudar en cuestiones que se necesiten. Estoy muy ocupado. No echo de menos nada.

-¿Y un salto a la política, volver a a la primera línea sanitaria?

-Tengo tanto que hacer que es algo que no me planteo.

Entrevista publicada en el diario La Voz de Avilés-El Comercio el 5 de agosto de 2018.

sábado, 4 de agosto de 2018

Elogio y drama del microbio

Un clásico de los veranos avilesinos son los cursos de La Granda. El profesor César Nombela dirige este año el encuentro sobre Microbiología. En esta entrevista previa, da una amplia visión del mundo del microbio, fascinante me atrevo a adjetivar.


César Nombela Cano. Foto: Marieta.
Presencia habitual en los cursos de La Granda, el catedrático César Nombela Cano (Carriches, Toledo; 1946) dirige este año el seminario sobre microbiología con el que se homenajea al microbiólogo asturiano Julio Rodríguez Villanueva, fallecido el pasado año.

-¿Por qué el recuerdo al profesor Villanueva?

-Es un asturiano de enorme relevancia en el mundo académico español. Creador de una escuela científica sin parangón. De su grupo hemos salido catedráticos en quince universidades españolas, además de extranjeras. Impulsó la microbiología en España entendiendo al microorganismo como un ser vivo, capaz de ser patógeno, pero también de consumir un contaminante o fermentar un mosto y producir vino.

-¿Qué enseñanza deja hoy, más allá de la microbiología?

-En el profesor Villanueva encontramos cómo encarar proyectos de futuro. Cree en las posibilidades de hacer ciencia en España, de la universidad, de la investigación y lo impulsa con una energía fuera de serie. Aprendemos a animar a los jóvenes y su capacidad para buscar a las personas más capacitadas y motivadas.

-La microbiología no es sólo la investigación, su presencia es básica en los hospitales.

-Es fundamental entender al microbio como agente de infecciones para tratarlo adecuadamente. Esa microbiología requiere conocer al microorganismo. Está en un momento fundamental por el avance científico. Es imposible hacer microbiología asistencial sin todos los conocimientos actuales.

-¿El uso adecuado de los antibióticos es el gran reto?

-Cada vez es un problema mayor, porque un uso inadecuado de los antibióticos hace a los microbios resistentes. Tenemos que aprender cómo los microbios son capaces de resistir y, además, transmitir esa capacidad a su progenie y a otros microbios. Por eso, cada vez hay más control de los médicos y los farmacéuticos. Esto genera otras situaciones.
-¿Cuales?
-A principios de los años ochenta había un desarrollo floreciente de nuevos antibióticos. Pero se ha terminado. Las empresas no invierten y la administración busca la forma de incentivar porque siguen siendo necesarios los nuevos antibióticos. De no ser así, seguirá habiendo muertes por resistencia por antibióticos. En la época actual se pueden cifrar por cientos de miles en el mundo, de seguir al ritmo actual pueden llegar a los diez millones en el año treinta.

-Pero los microbios también son salud, no sólo hay microbios malos.

-Hay muchos más microbios buenos que malos. Pensar que solo son patógenos es quedarse con el uno por ciento de la historia. No sólo son positivos, son imprescindibles para la vida humana. En La Granda vamos a tratar el microbioma o microbiota: el conjunto de microbios que tenemos. Tenemos más células microbianas que propias. Es decir, nos habita otro organismo que debe estar equilibrado. De lo contrario habría disfunciones en la persona. Entender el microbioma es el gran campo abierto, tanto en la salud, pero también el microbioma del suelo o del aire, en cualquier ser vivo. Ahora podemos entender el conjunto de los microbios que nos habita como un ser vivo. El siguiente paso será poder emplearlo como medicamento, en lo que ya se empieza.

-Además de científico, usted también es gestor. ¿Cómo ve la recuperación del Ministerio de Ciencia?

-Siempre que haya un rótulo que diga Ministerio de Ciencia, a los científicos nos parece bien. Ahora, tenemos ya experiencia suficiente para prevenir. En las veces anteriores no ha funcionado. El que creó Zapatero en 2008 marca el estancamiento y caída de la inversión en ciencia. No es sólo el rótulo. Hace falta promover el desarrollo. En un país industrializado y moderno, la ciencia debe ser prioritaria.

-¿Falta inversión o también hay que abordar el marco legal?

-No se ha invertido lo que se debía. Estamos en menos del 1,2 % en I+D de nuestro Producto Interior Bruto (PIB) y la media europea es del dos por ciento. Hay países con una inversión del 4% del PIB. Tienen que invertir más gobierno y sector privado, aunque el gobierno también tiene capacidad legal de incentivar con sus normas. Desde 1980 a 2008 hubo un despegue y es necesario recuperarlo. Es una de las tareas del nuevo ministro Duque.

-¿Y la reforma de la universidad?

-Llevo años abogando por eso. La universidad es cerca del 70% del sistema científico español. Necesita una reforma. Tiene un sistema autogestionario que trabaja más intereses internos que para dar cuentas. Con todo, hay grupos muy buenos. Hay que cambiar la selección del profesorado, fomentar la movilidad y exigir un mayor rendimiento investigador. La reforma ya se demora demasiado tiempo.
Entrevista publicada en La Voz de Avilés-El Comercio el 2 de agosto de 2018.

Una mirada sobre el ecosistema microbiano

Todos hemos escuchado referencias a los problemas de la resistencia a los microbios. La microbióloga Teresa Coque desvela algunas claves sobre esta realidad. 



Aunque su sencillez lo impide reconocerlo, la microbióloga Teresa Coque González (Madrid, 1963) es, desde su puesto en el Hospital Universitario Ramón y Cajal, una autoridad en la Microbiología, como lo evidencian los 150 artículos publicados o los diez capítulos que lleva firmados en diferentes libros, centrada en la resistencia a los microbios. Es uno de los tres científicos españoles que pertenece al Consejo Científico Asesor de la Iniciativa de Programación Conjunta de Resistencia a los Agentes Antimicrobianos, donde ejerce la vicepresidencia. Ayer habló de ello en La Granda.
-¿La resistencia a los microbios afecta a unos países o es un problema mundial?
-Ahora mismo se entiende como un reto global en salud. Se ha identificado como un problema de salud pública cuya solución requiere la intervención de diferentes países. Se debe invertir dinero y coordinar las acciones porque, de lo contrario, no se solucionará el problema.
-¿Por qué se ha llegado a esta situación?
-Estamos haciendo una serie de cosas que desequilibran la ecología microbiana. Tenemos que comprender lo que hacemos porque esos desequilibrios aumentan el riesgo de que cojamos infecciones o transmitamos patógenos para los que no tengamos elementos con los que combatir.
-Se habla de la resistencia a los antibióticos, pero también hay problemas con desinfectantes.
-Eso se conoce desde siempre. Los patógenos son resistentes a metales pesados. Hay muchos productos antimicrobianos que usamos habitualmente. Todo lo que usas crea una selección, pero eso no significa que sea malo. Lo que supone es que un uso excesivo, que es lo que sucede en la actualidad, crea bacterias resistentes a los antibióticos, a las sustancias que utilizamos para combatirlas. Es lo que sucede en la actualidad.
-¿La respuesta llega a tiempo o nos hemos concienciado muy tarde?
-Nos hemos concienciado muy tarde. En parte porque los sistemas de comunicación han mejorado mucho. Lamentarse del pasado no sirve para nada. Tenemos que concentrarnos en el problema que tenemos que es muy grande en hospitales y también en el ambiente. Y adoptar las medidas necesarias.
-¿Por ejemplo?
-La primera es no utilizar indiscriminadamente antibióticos. No contaminar ni utilizar otro tipo de antimicrobianos como puede ser insecticidas, pesticidas, herbicidas, fertilizantes... Muchas cosas que también cambian la ecología.
-Al margen de respetar las indicaciones médicas, ¿qué comportamientos puede adoptar el ciudadano?
-Hay una campaña para concienciar sobre los antibióticos, no se puede abusar de ellos. Debemos hacer un uso racional en hospitales y primaria y no automedicarnos. Eso es lo principal. Y luego no abusar de los químicos, no tirar los fármacos a la basura, ya que contaminan y aumentan la resistencia de los microbios, desechar bien los metales pesados...
-O sea que habrá que utilizar el punto Sigre de las farmacias también para los envases.
-Sí. Todo se relaciona con la microbiología. Hay que cuidar nuestro entorno en general. Hay que hacer un uso racional de todo, incluso en un cambio de dieta.
-Es algo que afecta a todo el medio ambiente, no sólo la salud.
-Es lo que se llama salud global. Es una perspectiva: debemos considerar que tenemos una salud que afecta a los humanos, a los animales y al medio ambiente. Todo está relacionado. Cualquier cambio físico, medio ambiental afecta a nuestro microbioma, a nosotros.
-Supongo que todo esto habrá revolucionado la microbiología.
-El mundo de los microbios se conoce desde hace mucho tiempo. Antes estudiábamos un microbio, un patógeno. Las teorías de la ecología se conocen desde hace muchos años, pero no habíamos podido estudiar las comunidades de microbios, el microbioma. Ahora podemos hacerlo. Es verdad que ha cambiado nuestra visión del mundo.
-Es la vicepresidenta de un consejo científico internacional con tres investigadores españoles. ¿Esto es frecuente?
-En parte es casualidad y en parte no. España es puntera en investigación en Microbiología y hay muchos buenos microbiólogos. Se da la casualidad de que coincidimos.


Entrevista publicada en La Voz de Avilés-El Comercio el 4 de agosto de 2018.

martes, 10 de julio de 2018

La importancia del cordón umbilical

No es la primera vez que me acerco a la planta de Maternidad. Siempre es una fuente de buenas noticias. En este caso, las donaciones de sangre de cordón umbilical, necesarias para tratamientos médicos que hace años resultaban propios de la ciencia-ficción. 


Las matronas María Menéndez, María Gómez, Yamilet Tobón y Arantzazu Muñoz con Sonia Alonso, auxiliar de enfermería.
Foto: Patricia Bregón.


El Hospital Universitario San Agustín (HUSA) lidera las donaciones de sangre de cordón umbilical válidas en Asturias, habiendo aportado el 42 por ciento de las recogidas desde 2010, cuando comenzó el programa en el Principado, hasta el pasado 30 de junio. En este periodo, se aportaron 1.125 en toda la región, de las que 469 llegaron desde Avilés.
De esta manera se mantiene la tendencia histórica ya que, entre 2011 y 2016, Avilés aportó el 52% de las donaciones válidas. Sólo un año, el 2012, no fue el centro que más donaciones válidas recogió, según la memoria del Centro Comunitario de Sangre y Tejido de Asturias.
La recogida de la sangre del cordón umbilical se impulsa en los últimos años por su potencial terapéutico. «Es una sangre muy rica en células madre, que resultan muy necesarias para tratamientos de enfermedades hematológicas y neoplásicas como linfomas o leucemias», explica Arantzazu Muñoz Mancisidor, responsable del servicio de partos en el HUSA.
Las cifras logradas avalan la calidad en la atención al parto en el Área Sanitaria III. No solo porque son las matronas las profesionales encargadas de la recogida de la muestra; sino porque las familias deben aportar su consentimiento y este llega después de ser informadas. «Lo ideal es contar con dos matronas para que una atienda al bebé y la otra recoja la muestra de la manera más aséptica y con la máxima cantidad de sangre posible», apuntó Muñoz.
La carga de trabajo y la preparación previa de las familias son claves. «Nuestro objetivo final es que el bebé esté bien y también la madre. En ese objetivo trabajamos para lograr un parto que respete a la madre y sea seguro», destaca Muñoz.
Después de superar la cifra del millar de partos en la primera década del siglo, los datos empiezan a bajar. En 2017 se registraron 858 partos con 875 nacimientos, puesto que hubo trece gemelares. Este año, la cifra será similar. En los primeros seis meses del año se han contabilizado 412 alumbramientos con 418 nacidos, lo que supone seis gemelos. Y con el 49 por ciento de las madres presentando un plan escrito sobre el parto.
Las cifras son muy lejanas a los registros de los años ochenta, los primeros de los que hay constancia en la biblioteca del centro de referencia del Área Sanitaria de Avilés. En 1984, se atendieron 1.442 partos, con 1.659 nacimientos en total.
«El 85 por ciento de los partos son eutócicos, atendidos por las matronas al concluir la gestación. Son un parto de bajo riesgo, con una dilatación adecuada y un expulsivo sin necesidad de instrumental», explica Arantzazu Muñoz.
Después de la atención a la gestación, son las matronas las que definen si el alumbramiento se encuentra dentro de los parámetros normales. Tras superar un examen de acceso, las enfermeras cursan una especialización de dos años antes de capacitarse como matronas.
«Las matronas somos fundamentalmente vocacionales». Es una frase que pronuncian todas las integrantes del equipo del San Agustín. «Cuando vi por primera vez un parto, supe que era lo mío», asegura Yamilet Tobón mientras que María Menéndez explica que otras ramas de la especialidad, como la atención a la sexualidad de la mujer o a la salud reproductiva le resultan muy interesantes.
La especialidad cuenta con otros rasgos, como la cercanía a las familias. Más aún desde la puesta en marcha del programa de visitas a la unidad y por el que ya han pasado cerca de trescientas personas. «Nosotras nos identificamos mucho con las madres, es una relación muy humana», asegura Sonia Alonso, auxiliar de enfermería y que, junto con el celador, son «fundamentales».
El equipo de matronas del Hospital Universitario San Agustín se encuentra integrado por once profesionales. Los partos se atienden en grupos de una o dos matronas, más una auxiliar de enfermería y un celador y el apoyo de ginecólogo y pediatra si lo reclaman las especialistas. Sin embargo, Arantzazu Muñoz asegura que no se puede entender el grupo «sin las cinco matronas que atienden los centros de salud. Formamos un equipo y la continuidad es fundamental para asegurar nuestros objetivos, que son que el bebé nazca bien y el apoyo a la madre».
Muñoz pone como ejemplo el programa de Piel con Piel para favorecer el contacto entre bebés nacidos por cesárea y sus madres. «La información se hace en las clases de preparación para el parto en Primaria. En ocasiones, hay familias que, por las razones que sean, no pueden acudir y entonces se les informa en el Hospital. De esta manera llegamos a todas las madres», indica. Junto con el diálogo y la comunicación entre ambos niveles, Muñoz destaca que las profesionales de Primaria estuvieron en el San Agustín, lo que facilita esa relación.
Artículo publicado en La Voz de Avilés-El Comercio el 9 de julio de 2018.

lunes, 25 de junio de 2018

De nuevo, en Avilés

Por su importancia, la noticia del otro día merece un lugar propio en este humilde espacio: después de Málaga y Verona, el congreso europeo de Tratamiento Asertivo Comunitario recalará en Avilés.

Desarrollo del congreso sobre ETAC. Foto: Marieta
Avilés acogerá en 2020 el VII Congreso de la red europea EUCOMS, una organización presente en veinte países diferentes y a la que el equipo de Tratamiento Asertivo Comunitario pertenece desde su inicio. La noticia se conocía la semana pasada y se celebraba como un pequeño éxito en el simposio nacional sobre el Tratamiento Asertivo Comunitario (TAC) desarrollado entre los pasados jueves y viernes.
El V Congreso se celebrará el próximo mes de octubre en Málaga y, en 2019, recalará en la ciudad italiana de Verona. El doctor Juan José Martínez Jambrina preside la Asociación Nacional de Tratamiento Asertivo Comunitario (ANTAC), la decisión de Eucoms reconoce el liderazgo y autoridad del psiquiatría avilesino entre sus compañeros. Anteriormente, ha recalado en Amsterdam, Belfast, Hamburgo y Luxemburgo.
De hecho, Avilés es la ciudad más pequeña donde recalará, lo que evidencia el aprecio y respeto existente en el continente hacia el 'Modelo Avilés' para la atención a los enfermos mentales graves. Además, es evidente su efecto positivo para la ciudad.
El anuncio se realiza con suficiente antelación para que los profesionales puedan planificar sus agendas. No es la primera vez que Avilés acoge un evento de estas características. En 2013, más de trescientos profesionales europeos acudieron a un congreso celebrado en el Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer organizado por la Asociación Europea de Tratamiento Asertivo Comunitario.
Artículo publicado en La Voz de Avilés-El Comercio 

Avances en las colostomías

Las colostomías, conocidas por las populares 'bolsas', gozan de mala fama entre los pacientes. En el Hospital Universitario San Agustín de Avilés han puesto en marcha un equipo específico para atenderlas, con personal de enfermería y auxiliares. Es un pequeño paso, pero un gran avance para los pacientes. 

De izquierda a derecha y desde atrás, Marta Elena Fernández Touzón, Belén Revuelta de Guzmán, Mar Polán Bonilla y Dolores Gutiérrez García. Foto: Patricia Bregón.

No es una noticia fácil de asumir. Cuando se comunica a un paciente que necesita estomaterapia, la popularmente conocida como 'bolsa', suelen pensarse muchas cosas y casi todas negativas sobre una terapia que cada año se aplica a unas ochenta personas en el Área Sanitaria III, la mayor parte por el servicio de Cirugía del Hospital Universitario San Agustín. «La colostomía es sinónimo de vida, existen muchas ideas de hace treinta o cuarenta años que la evolución de las técnicas y la medicina ha desterrado», explica la enfermera Marta Elena Fernández Touzón, supervisora de Cirugía y experta en Estomaterapia después de haber superado un postgrado universitario. Como tal, se ha integrado en la Sociedad Española de Enfermería Experta en Estomaterapia (SEDE), como forma de mantener actualizados sus conocimientos.
«Aunque yo me encargo de la consulta de seguimiento de las colostomías, en realidad existe un trabajo en equipo de once enfermeras y ocho auxiliares de enfermería que se encarga del seguimiento y atención específica a los pacientes de estomaterapia. Sin el trabajo de todos no podríamos lograr estos resultados», asegura. De hecho Touzón recuerda que se reconoce de manera generalizada que la existencia de un equipo de estas características es un criterio de calidad asistencial.
El equipo comenzó a gestarse en 2016. Después de un año a pleno funcionamiento los resultados son satisfactorios: se incrementa la calidad de vida del paciente y disminuyen las complicaciones en las intervenciones. Los estudios que se han venido haciendo en España confirman que estos equipos reducen las complicaciones posteriores a la intervención y mejoran la calidad de vida de los pacientes.
Anualmente, entre 20 y 30 de las colostomías que se practican son programadas. El resto corresponde a las intervenciones de carácter urgente. En los casos programados, el equipo puede determinar la zona más adecuada para la posterior intervención del cirujano. «Se puede señalar la mejor zona según la fisonomía del paciente. Cuando la persona está tumbada no apreciamos los pliegues de la barriga y situaciones que pueden afectar a su evolución», comenta. También se sugiere el dispositivo que se utilizará en función de su finalidad y las características del paciente: edad, actividad física, forma de vida.

Seguimiento posterior

Una vez realizada la intervención, el papel del equipo se incrementa. De hecho, existe una consulta específica de colostomía de la que se encarga personalmente Marta Elena Fernández Touzón. En ella, además del paciente se atiende al cuidador principal.
«No solo atendemos la evolución del dispositivo. Respondemos a todas sus dudas sobre el cuidado», comenta Touzón. A los quince días de la primera visita, vuelven a ser citados. «Trabajo con el objetivo de que tengan la máxima autonomía posible. Algunos personas necesitan más consultas que otras. No existe ningún límite ni restricción. Y hay pacientes que, después de meses sin necesitarte, te plantean sus dudas antes de irse de vacaciones», comenta la enfermera.
Además, tanto los médicos del Hospital Universitario San Agustín como todos los equipos de Atención Primaria pueden remitir a pacientes o consultar con ella si lo consideran necesario.
Artículo publicado en La Voz de Avilés-El Comercio 

sábado, 23 de junio de 2018

Invertir en prevención, también en salud

En alguna parte leí que cualquier gobierno es una coalición del responsable de Hacienda con las demás áreas. El caso es que reclamar recursos siempre es complicado. En este caso, el doctor Juan José Martínez Jambrina solicita más medios humanos, lo que da más miedo a los responsables de Hacienda, de las cuentas de cualquier oganización. Es un gasto que llega para quedarse e incrementarse. La ventaja es que los ahorros de un equipo bien dotado siempre serán mayores que el gasto generado por su falta.

Desarrollo del congreso sobre ETAC. Foto: Marieta



 El director de la Unidad de Gestión Clínica de Salud Mental en el Área Sanitaria III, el doctor Juan José Martínez Jambrina, reclamó ayer «más recursos» para dotar suficientemente a todos los equipos de tratamiento asertivo comunitario en la región. El doctor Jambrina cifró entre ocho mil y diez mil los pacientes con enfermedades mentales «graves y persistentes» en la región. Aunque disponen de unos buenos recursos para su atención, Jambrina alertó de «grietas» en la red que provoca que los pacientes lleguen a la consulta cuando los brotes psicóticos se encuentran más avanzados.
«Lo ideal es la detección precoz, cuando existen los primeros indicios y para poder hacerla necesitamos esos recursos», comentó tras la presentación del 'Libro blanco sobre los primeros episodios psicóticos' elaborado por los doctores Ángel Roberto Fernández García y Gabriel García Álvarez.
En concreto, los recursos que reclama Jambrina son más profesionales con diferentes perfiles (psicólogos, psiquiatras, enfermeras) que permitiese doblar la atención en dos campos. Por una parte, el seguimiento a los pacientes, donde, indicó, solo se presta atención a los casos más graves, y a los adolescentes entre dieciséis y veintiún años.
«Es una edad muy compleja, en la que se producen cambios hormonales, en la red social por la evolución en el sistema educativo y también se incrementan las responsabilidades», explicó el doctor Jambrina. En ocasiones, esta explosión de factores termina generando brotes psicóticos. «Es muy complicado que un adolescente acuda a una consulta médica, así que el tratamiento asertivo es la mejor forma de responder a sus necesidades y atenderlo en las fases iniciales, con lo que la evolución de la enfermedad siempre es más favorable», aseguró.
«Asturias ha sido una de las comunidades pioneras en el tratamiento comunitario, con un mejor diseño teórico, pero ahora debemos repensar la red y dotarla adecuadamente para atender a la población», aseveró.
El doctor Jambrina también apuntó la necesidad de introducir cambios en el sistema de atención a las drogodependencias, aunque en concreto utilizó el término tóxicos y no drogas. «Estamos trabajando en un sistema dual. Por una parte, la atención de tóxicos y, por otra, la enfermedad mental. En el caso de jóvenes, vemos que en algunos casos se trata la enfermedad mental, pero ellos mantienen el consumo de tóxicos», comentó el psiquiatra.
En su opinión, la respuesta debe ser «una consulta única para responder de manera conjunta a ambas necesidades». Eso sí, siempre desde la perspectiva del tratamiento asertivo comunitario «que se ha demostrado como la mejor manera para tratar a los enfermos mentales graves. En Holanda y Bélgica ya es así por ley», comentó.
El congreso avilesino contó con la presencia del doctor John Maher para explicar la realidad de Canadá. «Es el país que más recursos destina en la actualidad a los tratamientos comunitarios y la referencia mundial», destacó Jambrina.
La experiencia avala la eficacia de este método de trabajo con los pacientes graves. «Es el que ofrece una mejor calidad de vida tanto para los pacientes como para las familias, facilitando su recuperación e integración», destacó Juan José Jambrina, recordando, además, su eficiencia y eficacia.
Artículo publicado en La Voz de Avilés-El Comercio
 el 23 de junio de 2018.