martes, 24 de septiembre de 2013

La epidemia del tabaco

Los efectos negativos del tabaco son un tema recurrente en toda la divulgación sanitaria. Con frecuencia se habla de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), una de las patologías más habituales y asociadas al tabaquismo. Cuenta con su propio día y campañas específicas. Pero siempre es bueno hablar de ella en cualquier ocasión.


Por la izquierda, los doctores José Antonio Gullón y José María García.
Foto: Marieta
Se fatiga con facilidad, es suficiente dar dos pasos para notar que le falta aire, tose con frecuencia... Son algunos de los síntomas de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), una de las patologías más frecuentes en la especialidad de Neumología y responsable de un buen número de ingresos y fallecimientos al año.
«Las estimaciones son que cerca del 10% de la población sufre EPOC en diferentes grados. Recientemente se hizo un estudio en Asturias, Episcan, que elevaba su incidencia hasta el 20% de la población, pero pensamos que existen errores en su elaboración», comenta el doctor José María García García, director de la Unidad de Gestión Clínica de Neumología en el Hospital San Agustín.
En lo que no caben dudas es en su influencia en la calidad de vida de la población. «La Organización Mundial de la Salud la sitúa como la cuarta causa de mortalidad en el mundo y ya ha superado al cáncer de pulmón», comenta José Antonio Gullón, neumólogo del Hospital San Agustín.
Su incidencia en la actividad de un centro como el avilesino es elevada. «En 2012 hicimos un estudio sobre los informes de alta del servicio, de 1.026 altas, 292 correspondían a diagnósticos de EPOC, un 28,5% de los ingresos. Además, sus estancias suelen ser largas, unos siete días de media, y estar asociadas a otras enfermedades, con lo que también son más difíciles de tratar», comenta el doctor Gullón.
La prevalencia aumenta conforme avanza la edad de los pacientes. Así, lo habitual es que los primeros diagnósticos se hagan a los 40 años y hasta los 80. «A mayor edad, más prevalencia y también mayores complicaciones», señala el doctor Gullón.
La epidemia humeante
La explicación de esta incidencia viene de la mano de hábitos asentados en la población desde hace años. Y, sobre todo, uno: el tabaco. «La EPOC se provoca por una inflamación bronquial relacionada, principalmente, por el tabaco que produce una obstrucción en la espiración. De ahí sus síntomas como la fatiga o disnea, la tos. Y las frecuentes agudizaciones de los enfermos», asevera el doctor García.
La enfermedad no surge de un día para otro. En el caso del tabaquismo, sus síntomas aparecen después de varias decenas de años consumiendo. «Los primeros síntomas pueden aparecer a los 40 ó 50 años. A esa edad es aconsejable que los fumadores se hagan una espirometría. Es una prueba sencilla, fácil de hacer en todos los centros de salud y que permite un diagnóstico precoz, fundamental para el tratamiento», comenta el director de la Unidad de Gestión Clínica.
Dentro de la EPOC hay diferentes niveles de gravedad. Existe un primer estadio en el que se encuentra asintomática, aunque ya ha comenzado un daño en los pulmones que avanzará inexorablemente con la vida de la persona. Y, lógicamente, existen niveles más avanzados en los que se expresa en toda su gravedad. Las estadísticas manejadas por los médicos incluyen el conjunto de la patología, con independencia de su gravedad.
Por ese motivo es importante avanzar en el diagnóstico precoz. Y es que, como recuerda el doctor Gullón, «el daño producido en el pulmón no se puede recuperar totalmente. Ahora bien, si una persona con diagnóstico de EPOC deja de fumar, su evolución no será tan negativa como si mantuviese ese hábito», comenta el médico.
La enfermedad no sólo provoca un importante deterioro en la calidad de vida de los pacientes. Un buen número de bajas laborales llevan su firma. Su incidencia en el sistema sanitario es muy importante. «En Neumología es una de las primeras causas de ingreso. Durante los meses de invierno y otoño, cuando se produce el mayor número de agudizaciones, llegamos a tener la mitad de las camas ocupadas por EPOC. Y en Atención Primaria es una de las primeras causas de consulta», asevera el doctor José Antonio Gullón.
Lo normal es que los enfermos registren uno o dos ingresos al año. Incluso, en los más graves, llegan a ser varios al mes. Además, suelen ser estancias largas, con una media de siete días. Y, generalmente, con otras enfermedades asociadas, con la dificultad que eso conlleva a la hora de establecer los tratamientos.
El resumen del balance de la EPOC lo hace el doctor José María García: «Muchos afectados y con una importante pérdida de calidad de vida para los enfermos. Y una importante repercusión para el sistema sanitario». La relación entre tabaquismo y EPOC es tal que el 15% de los fumadores llegan a desarrollar esta enfermedad. Además, si el fumador tiene un diagnóstico de asma, la posibilidad de desarrollar el EPOC es mucho mayor.
«El tabaquismo es su principal causa. En el 90% de los enfermos, el tabaco está detrás. También existen casos de EPOC por inhalación de humos, aunque se encuentra más documentados en lugares donde se usan más cocinas de leña, que en Avilés. La evolución del asma es otra de sus causas, pero menos frecuente que el tabaco», comenta el doctor García.
Existe un último factor que puede provocar esta enfermedad y que es de origen genético. Se trata de un déficit de la enzima Alfa 1 antitripsina. Su carencia provoca que la enfermedad aparezca de forma precoz y con una mayor gravedad. «Esos casos son una minoría. En el Área Sanitaria, tenemos cuatro pacientes», comentó el doctor García.


Artículo publicado en La Voz de Avilés el 23 de septiembre de 2013

martes, 23 de julio de 2013

Una mirada fuera de casa

Desde hace año, médicos de toda Europa intercambian sus experiencias a través del programa HOPE. Este año, un profesional del Hospital San Agustín, el doctor José Manuel Carreira, figuró entre los seleccionados. En su momento, publiqué la noticia. Pero, lo más interesante, era esperar el regreso y conocer su experiencia.


Foto: Marieta
«Ha sido una experiencia plenamente satisfactoria». Es el resumen que el doctor José Manuel Fernández Carreira realiza después de regresar de su estancia de poco más de tres semanas en Lituania, dentro de la trigésimo segunda edición del programa HOPE (Federación Europea de Hospitales y Sistemas de Salud, por sus siglas en inglés) que busca facilitar el intercambio de profesionales en toda Europa. Durante el mes de mayo, conoció el sistema sanitario lituano para concluir en un congreso en La Haya donde los 300 de participantes de toda Europa pusieron en común su experiencia. Además de Carreira, otros tres profesionales asturianos se sumaron a esta convocatoria.
José Manuel Fernández Carreira inició la estancia en Lituania en el Hospital Universitario de Kaunas, la segunda ciudad del país báltico con cerca de 300.000 habitantes. «Es la ciudad con mayor presencia de lituanos, más de la mitad de la población es lituana; en otras ciudades existe un gran número de rusos que se trasladaron durante la ocupación soviética», explica. Allí permaneció durante quince días. Es un hospital de 23 edificios y 7.401 trabajadores, unas magnitudes que triplican al San Agustín.
En Urgencias, por ejemplo, cuentan con un sistema de triage como en Avilés, con la novedad de que, en los casos más leves (definidos con los colores blanco y verde) son resueltos por especialistas en Medicina de Familia.
Durante su participación coincidió con el cirujano italiano Carlo Biagliani, asesor del Ministerio de Sanidad de su país.
Posteriormente, se trasladó a Palanga, una ciudad costera y donde conoció un Hospital de Rehabilitación. «Fue una experiencia muy interesante», resume, «los hospitales carecen de servicios de Rehabilitación como los entendemos aquí. La rehabilitación se hace en un centro especializado y donde se abordan todos los aspectos de la recuperación de la persona, no sólo los sanitarios. Es un sistema muy potente», comenta.
Así, por ejemplo, en el caso de un lesionado medular se abordan temas relacionados con la reinserción laboral y todos los cambios que se producen en su vida. Incluso destacó que su directora es lesionada medular. «En su día fue paciente. Es algo muy interesante», asevera.
El resultado de ambas experiencias se fusionó en la presentación realizada en el congreso final en La Haya, ya en junio. Comprobaron datos muy concretos sobre la salud, como la alta incidencia de enfermedades cardiovasculares, la mayor de Europa y que dobla las estadísticas de España e Italia. «Es algo que se está estudiando. No se saben muy bien las causas. Se fuma, pero no en tanta cantidad como para explicar esos datos».
Sin embargo, la incidencia del cáncer es similar a la de España. «Otro dato de interés es que tienen un problema muy fuerte de tuberculosis ya desde la época soviética y sorprende lo respetuosos que son con el tráfico. Su tasa de heridos y muertos es la mitad de España. La persona que conduce ni se acerca al alcohol», comentó.
También analizaron su organización. «Es muy jerárquica. Es un sistema público, muy parecido al nuestro. Aunque admiten pacientes privados, que pagan una cantidad superior y acceden a otros servicios», señaló. Existen otros elementos peculiares. «Están muy preocupados por la radiación. Es un tema que les preocupa mucho», afirmó.
«Se debería conocer Lituania»
Entre las intensas jornadas también hubo tiempo para conocer la realidad lituana. «Es un país que se debería conocer. Los españoles somos bien recibidos y caemos bien. De hecho, es el segundo idioma que se estudia», explicó. Además, disfrutó de un tiempo privilegiado. «Cuando hablaba con Asturias, me comentaban el mal tiempo, la lluvia y el frío; mientras disfrutábamos de una hermosa primavera».
Junto con la belleza del país y una rica historia, Carreira también destaca que otro de los elementos de interés es «lo barata que está la vida. Los precios vienen a ser una tercera parte que aquí», aseguró.
En su caso, contó con la ventaja de que un amigo, el gijonés Manuel Marqués, participaba en esas fechas en un intercambio europeo. «Es una gran ventaja que te reciban en el Aeropuerto con una tarjeta SIM del país», comenta. Junto a ello, los anfitriones lituanos se volcaron con el médico español e italiano. «Su comportamiento fue extraordinario. No sé si nosotros seríamos igual de amables», resume Carreira.
El médico avilesino destaca la amabilidad de los lituanos. «El país está muy marcada por la ocupación soviética y aún se nota en la arquitectura de las ciudad. Hubo mucho sufrimiento, también en la Segunda Guerra Mundial», asegura.
Fueron años en los que los lituanos fueron 'secuestrados' de Europa. «Al tiempo es un país con una historia muy rica y que tratan de recuperar», apunta. El trato con los lituanos también permitió conocer su «gran religiosidad», en la que destaca la devoción existente por el Beato Juan Pablo II.
«Ha sido una experiencia plenamente satisfactoria; muy intensa. Te permite ver tu propia realidad en perspectiva; además de aprender en el intercambio con otros profesionales. Todos esos contactos que se establecen continuarán en el futuro», aseguró Carreira para seguir cimentando la Europa de la sanidad.

Publicado en La Voz de Avilés el 15 de julio de 2013

miércoles, 1 de mayo de 2013

Los peligros del mal calzado

Recuerdo haber encontrado a una conocida por la calle. Iba con muletas. Así que le pregunté por la causa y me contó su operación de juanetes. A los pocos días, una información sobre las listas de espera me dio otro dato que no esperaba: eran bastante frecuentes en la población. Así que tenía todos los datos para entrevistar a un traumatólogo, en este caso el jefe de servicio del Hospital San Agustín, Daniel Hernández Vaquero, y descubrir el fascinante mundo del juanete.

Doctor Daniel Hernández Vaquero. Foto: LVA



Unos zapatos irresistibles, con un tacón de vértigo pueden representar el primer paso para terminar sufriendo unos juanetes y terminar en el quirófano para ser operado de ‘hallux valgus’. «Al año venimos a tener unas 120 operaciones en el Área Sanitaria III. En 2011 fueron 128 y en 2012, 125; la cifra se encuentra estable», explica el doctor Daniel Hernández Vaquero, jefe del servicio de Traumatología en el Hospital de San Agustín. La incidencia es la que corresponde a los habitantes de la comarca, explica el especialista.
El doctor Vaquero recuerda que, cuando comenzó a ejercer como traumatólogo, las intervenciones por ‘hallux valgu’ eran mucho menos frecuentes que en la actualidad. «Esta patología tiene dos tipos de enfermos diferentes. Jóvenes, generalmente entre los 15 y los 20 años, y adultos, sobre todo mujeres, entre 50 y 65 años», explica.
En ambos casos, el problema es el idéntico: una deformación de la falange distal en el dedo gordo del pie que se traduce en grandes dolores para la persona, además del deterioro estético en la imagen del pie.
La diferencia entre ambos grupos se encuentra en las causas de ese deterioro. Así, el doctor Vaquero explica que «entre los jóvenes, la causa es el denominado pie egipcio, al tener uno de los dedos del pie más largos, termina provocando que el dedo gordo se deforme y surge el juanete».
En cambio, en el segundo grupo, mucho más numeroso, la deformidad surge por el uso continuado de un calzado no apropiado. «Hay zapatos, especialmente para mujeres, que terminan en punta, es como un triángulo que presiona el espacio natural del pie y terminan deformándolo con el paso del tiempo. Otro factor negativo son los tacones. No deben superar los cinco centímetros de alto. La estructura del pie está hecho para que toda la planta se asiente en el suelo. El tacón lo levanta y el peso recae en el dedo gordo que termina deformándose», explica el doctor Vaquero.
Existen otras causas, como calzado elaborado con materiales muy duros, que terminan erosionando la zona. «Lo peor para el pie es la combinación de ambos factores: el tacón alto y esa estructura triangular que presiona al pie», explica el traumatólogo.
No obstante, el doctor Vaquero recuerda que el proceso «se produce a lo largo del tiempo. Por usar ese tipo de calzado de forma esporádica no sucede nada. El problema surge cuando el uso es cotidiano, diario». De hecho, en los últimos años asegura que «cada vez vienen más hombres a la consulta. Suponemos que tiene que ver con la moda. En los últimos años empieza a ser frecuente esos calzados en los hombres que oprimen los dedos».
Sin alternativas a la cirugía
Normalmente, el dolor es la principal motivación del paciente que acude a Traumatología por un problema de ‘hallux valgus’. «Es lo más habitual. Suelen comentar grandes molestias, dolores que son muy incómodos para la vida», explica el jefe del servicio de Traumatología del Hospital San Agustín.
También es cierto que, en ocasiones, llegan personas por razones de tipo estético, por la imagen del pie deformado. Con el buen tiempo, lo habitual es usar sandalias y otros tipos de calzado que dejan al descubierto parte del pie y donde el juanete no ofrece una imagen agradable.
«La principal forma de abordar esta enfermedad es la cirugía. Apenas existen alternativas. Hay personas a las que alivian los masajes en la zona, pero sólo sirven para calmar un poco el dolor. Hay otras medidas. También se venden productos para colocarlos entre los dedos, pero aquí no los aconsejamos porque no son eficaces», asevera el doctor Vaquero. Así, la principal alternativa es la cirugía. «Por ese motivo, cuando una persona acude por motivos meramente estéticos, procuramos retrasar la operación», asegura el traumatólogo. El Hospital San Agustín realiza estas intervenciones, al igual que el Hospital Avilés a donde se derivan casos desde el servicio de Traumatología. De esta manera se controla la lista de espera. Con frecuencia, los casos de juanetes son bilaterales, aparecen en los dos pies.
«No es una cirugía especialmente complicada. Se realiza de forma ambulatoria y con anestesia local. Pero el postoperatorio es molesto para la persona. Por esa razón, también retrasamos las intervenciones por causa estética», comenta Daniel Hernández Vaquero.
Así, una vez que recibe el alta en hospitalaria, la persona deberá permanecer en su domicilio durante cuatro o cinco días con el pie en alto, aplicándole hielo para evitar la inflamación. Pasada esa primera fase, podrá empezar a posar el pie. Primero sólo con el talón. Durante ese tiempo, deberá usar muletas y tener el pie convenientemente protegido. «La recuperación es de uno a dos meses, una temporada larga», explica el traumatólogo.
Pasado ese tiempo, el ‘hallux valgus ‘se convertirá en una parte del pasado de la persona. O no. «Si se operan y vuelven a utilizar un calzado inapropiado, el juanete vuelve a aparecer. Es algo que siempre advertimos a los pacientes», concluye Vaquero.


Artículo publicado en La Voz de Avilés el 23 de abril de 2013

lunes, 22 de abril de 2013

Reinvindicación del médico

Supongo que sucede en todas las regiones, pero uno sólo conoce el caso de Asturias. Los médicos de Atención Primaria concluyen la formación anual de los nuevos especialistas con un congreso. El escenario es el habitual: ponencias y conferencias, mucha información. Empiezo por lo último que publique, lo que se puede considerar el mensaje final de las jornadas, la reivindicación de la figura más tradicional y humanista de los médicos.

Foto: Sergio López


La reivindicación de una práctica médica basada en la evidencia, más humanizada y orientada hacia la persona fue el eje central de la mesa clínica que durante la mañana de ayer centró el interés en las Jornadas de Atención Primaria con el que se clausuró la vigésimoprimera edición del Encuentro Regional de Residentes de Medicina Familiar y Comunitaria celebrado en la Casa Municipal de Cultura de Avilés. El doctor Javier Pérez Fernández, especialista en el Centro de Salud de La Calzada, moderó la mesa principal en la que se abordaron desde diferentes ángulos la necesidad de «desmedicalizar la sociedad actual». «Hoy en día nadie soporta situaciones sociales que son normales, como la tristeza por una separación o el dolor por la muerte de un ser querido. Y se acude al médico, que receta ansiolíticos. Así, situaciones normales de la vida se convierten en enfermedades con todo lo que conlleva», reflexionó.
En el debate se manifestó la complejidad del asunto, donde concluyen intereses de actores en posiciones muy diferentes: profesionales sanitarios, la sociedad, los gobiernos y la industria farmacéutica. «La solución no es sencilla y obliga a un pacto entre todos. Los médicos deben mirar más a la persona, ejercer una medicina basada en la evidencia. Hay pacientes polimedicados con más de diez sustancias y es imposible que alguna no reaccione entre sí. Los medicamentos son la tercera causa de muerte en España», concluyó.
Gobierno e industria
Si bien es importante el papel de la sociedad, asumiendo que los médicos no ofrecerán soluciones para todos los problemas, los papeles principales recaen en la industria y el gobierno. «El gobierno debe definir qué es lo fundamental y el interés general», aseguró Javier Pérez.
Un papel para el que se dieron numerosos ejemplos, como la proliferación de medicamentos que no aportan nada nuevo. El médico internista Carlos Ponte explicó cómo en Noruega la legislación obliga a que los nuevos medicamentos aporten una ventaja objetiva. Así, en el caso de los antiinflamatorios no esteroideos (ANIES), una familia muy usada, sólo existen 7. En cambio, en Holanda, con un mercado libre, la cifra se eleva hasta 27.
Así se alimenta una «burbuja farmacéutica» donde se alimentan la idea de medicamentos para enfermedades que no existen (la próxima moda, avisó ayer Ponte, será la necesidad de Testosterona 4 para varones mayores), o se cambian criterios diagnósticos por presiones de la industria. Así, desveló cómo el lanzamiento de un nuevo medicamento motivó que en Estados Unidos el número de casos de psicosis maniaco-depresiva o trastorno bipolar pasase de 10 por millón de habitantes a 50.000 por millón de personas. Por ello advirtió de los riesgos de la convivencia entre médicos e industria; reclamando una lectura «crítica» de las prescripciones.


Artículo publicado en La Voz de Avilés el 20 de abril de 2013

domingo, 3 de febrero de 2013

Aniversarios que son noticia

Los aniversarios siempre dan pie a noticias. A veces es un simple recordatorio; en otras ocasiones, una cifra redonda (diez, cinco o veinticinco años, por ejemplo) justifican un análisis del tiempo transcurrido y lo que ha sucedido. De esta manera, hace casi un año surgió un reportaje sobre los diez años de cirugía asistida con ordenador en el servicio de Traumatología del Hospital San Agustín de Avilés.


Dos traumatólogos observan  la pantalla del terminal durante
una cirugía asistida por  ordenador.


Hace diez años, el servicio de Traumatología del Hospital San Agustín se convertía en uno de los hospitales pioneros en incorporar la cirugía asistida por ordenador. Un camino que hoy en día comienza a ser frecuente en muchos centros hospitalarios y que, desde 2002, se ha convertido en una práctica rutinaria para los traumatólogos avilesinos.
El doctor Daniel Hernández Vaquero, jefe del servicio de Traumatología, destaca que, la aplicación de este tipo de técnicas ha permitido una mejora en el tratamiento de los pacientes, además de incrementar el prestigio del Hospital San Agustín gracias a las publicaciones en diferentes revistas científicas, generalmente de alto impacto.
En estos diez años, son 600 las personas que se han beneficiado de esta técnica que se utiliza en las operaciones de prótesis de rodilla. Entre los pacientes, el Servicio de Salud del Principado de Asturias (Sespa) ha autorizado las operaciones a personas de otras comunidades autónomas que necesitaban expresamente este tipo de técnicas.

«El apoyo que nos presta el navegador nos permite individualizar la cirugía, por lo que resulta muy apropiada en los casos de gran complejidad», destaca el doctor Vaquero.
Hasta el desarrollo de esta tecnología, la instalación de las prótesis recurría únicamente a diferentes instrumentos que permitían colocarla en la rodilla. La navegación cambió radicalmente el panorama de los traumatólogos.
«Hoy en día, los instrumentos son de una gran calidad, pero cuando se trata de una persona que tiene ya tornillos o placas puestos, o el hueso se ha deformado mucho, necesitamos precisar lo máximo posible la información que recibimos al hacer la cirugía», explica Vaquero.
Al iniciar la operación, el ordenador recrea virtualmente en una pantalla el fémur y la tibia de la persona. Los programas informáticos indican la forma de realizar la intervención. El cirujano también consulta los pasos que va a realizar y el ordenador informa si son los adecuados o no.
«La dimensión manual de la operación no se pierde. La gran ventaja es que ahora disponemos de mucha más información por lo que podemos realizar una mejor cirugía», explica el traumatólogo avilesino. Una vez colocada la prótesis, el sistema informa sobre el resultado, con lo que se pueden evitar rechazos posteriores.
El balance médico es altamente positivo. El doctor Vaquero destaca que en este tipo de intervenciones se ha reducido el número de complicaciones tras la cirugía y las transfusiones de sangre en la operación. Además, al lograr una colocación perfecta de la prótesis, el paciente se recupera mucho más rápidamente y se reducen los dolores postoperatorios. De esta manera, también disminuye el uso de calmantes.
El equipo utilizado en el Hospital San Agustín está dotado con dos programas diferentes: Praxim, comercializado en España por la empresa asturiana MBA, y Stryker.
La experiencia del centro avilesino ha permitido que el Hospital San Agustín acoja anualmente a traumatólogos de toda España interesados en conocer estas técnicas. Tan sólo durante el pasado ejercicio, 19 profesionales diferentes se acercaron hasta Avilés a conocer las características de estas intervenciones.
Junto a la presencia de los traumatólogos avilesinos en publicaciones internacionales, el doctor Vaquero y su equipo son invitados a impartir diferentes charlas en toda España y el extranjero para explicar su experiencia. Por ejemplo, el Hospital General de Massachusets albergó una de las últimas ponencias del doctor Vaquero.
Al tiempo, el servicio de Traumatología impulsa diferentes investigaciones sobre la cirugía asistida por ordenador. «Desde siempre somos un servicio con una gran vocación para investigar», reflexiona el doctor Vaquero, «creo que, fundamentalmente, se debe a dos factores. Por una parte, contamos con residentes, que siempre tienen una gran vocación investigadora, y, por otra, mi docencia en la Facultad también anima a impulsar estos proyectos».
Así, actualmente cuenta con dos proyectos del Fondo de Investigaciones Sanitarias del Ministerio de Sanidad, (que se conceden tras un riguroso proceso de selección) y un proyecto de la Fundación Mapfre. El servicio también colabora con una investigación impulsada por la Sociedad Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología.
Las diferentes investigaciones buscan un objetivo fundamental: conocer si las prótesis se colocan perfectamente en el plano transversal. «La navegación nos indica si la prótesis se adapta bien, pero desconocemos como se encuentra en el plano axial. Es una información muy complicada de saber y para ello debemos hacer pruebas como escáneres y resonancias magnéticas que no se pueden realizar durante la operación», señala el doctor Vaquero.
Los fondos aportados permitirán desde que un traumatólogo del Hospital San Agustín dedique el 50% de su jornada a la investigación a asumir el coste de las pruebas diagnósticas que se deben hacer a los pacientes.
Artículo publicado en La Voz de Avilés el 1 de abril de 2012

lunes, 12 de noviembre de 2012

TDAH, un acercamiento

Hace un año, asistí a una sesión clínica en el Hospital San Agustín de Avilés en la que el equipo de Salud Mental Infantil hablaba del Trastorno de Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH). Vi que había un tema y me puse a trabajar en él. Coordinar agendas cuando una parte importante de ese equipo se encuentra preparando oposiciones provocó que todo se fuese alargando hasta que, por fin, el artículo ha salido a la luz. Mi objetivo era transmitir la idea de que el TDAH no ese esa epidemia que muchas parece que existe y, sobre todo, que las familias avilesinas disponen de recursos para ayudarles a ellos y a sus hijos. Espero haberlo logrado.


Por la izquierda, Alicia Fernández Villa, Aurelio Álvarez, 
María Eugenia Vigil, Ana Jesús Rodríguez Hevia y 
Eva García García. Foto: Sergio López

TDAH, hiperactivo, niño travieso, revoltoso... Un revuelto de ideas y conceptos a partir de una realidad que provoca el sufrimiento de muchas familias y sus hijos: el Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH). «Existe un riesgo de banalizar los conceptos. De igual manera que no se confunde la tristeza de un adulto con una depresión, un comportamiento muy activo de un niño no será un TDAH», comenta Aurelio Álvarez, psiquiatra de Salud Mental Infantil.
María Eugenia Vigil, psicóloga clínica de Salud Mental Infantil, recuerda la necesidad de ver a los menores de acuerdo con su edad. «Parece que todos los niños nacen con deterioro. La sociedad es muy dura con ellos y a veces se olvida que es normal que un niño de dos años sea inquieto», reflexiona. Ana Jesús Rodríguez recuerda que «los niños expresan lo que sienten y eso no significa que tengan un problema».
Para la atención y seguimiento de estos casos, Salud Mental Infantil (integrada en el Área de Gestión Clínica de Salud Mental) cuenta con cinco profesionales para abordar estos casos desde su diagnóstico hasta que cumplen quince años. Se trata del psiquiatra Aurelio Álvarez; las psicólogas clínicas María Eugenia Vigil y Ana Jesús Rodríguez Hevia; la trabajadora social Alicia Fernández Villa y la enfermera especialista en Salud Mental Eva García García.
Su trabajo se reforzó en 2007 cuando el servicio de Pediatría del Hospital San Agustín propuso crear un grupo de trabajo específico para el TDAH. Junto con el psiquiatra infantil y las dos psicólogas clínicas, se integraron una pediatra del Hospital, la doctora Ana Isabel Fernández Castro; dos pediatras de Primaria -los doctores Ignacio Pérez Candás y Jesús Llaneza- y una orientadora escolar del equipo de orientación educativa y psicopedagógica -Rosa Fernández-.
Un equipo multidisciplinar con todos los profesionales que intervienen. «De esta manera logramos una coordinación, evitamos duplicidades y unificamos criterios profesionales para mejorar la calidad de la atención y reducir el sufrimiento de los niños y las familias», explican desde Salud Mental.
Y es que si algo preocupa al equipo de Salud Mental Infantil es el bienestar del menor. «No sólo es que tengan un problema, también cómo lo viven. No entienden lo que le sucede y lo pasan muy mal», comenta María Eugenia Vigil.
La multitud de profesionales implicados también refleja el proceso que sigue el menor antes de llegar a Salud Mental Infantil. Las sospechas de hiperactividad suelen surgir en la vida escolar, cuando los tutores sospechan un comportamiento anómalo.
Ante esas dudas, lo comunican a los orientadores escolares que analizan la situación y, si es necesario, informan a los padres. El siguiente paso, corresponde a la familia, que acude a su pediatra y éste deriva el niño hacia Salud Mental Infantil. Como se ve, la longitud del proceso aconseja esa coordinación.
Aunque el camino no termina al llegar a Salud Mental Infantil. El diagnóstico no es sencillo. La única forma es la entrevista clínica, explican los profesionales, por personas con experiencia para poder diferenciarlo de otros trastornos.
Confirmado el diagnóstico, comienza el tratamiento para el que no existe una pauta fija. «Depende de cada niño y cada familia. Puede ser necesaria educación sobre el trastorno, psicoterapia, fármacos, psicoterapia individual con el propio niño... Pueden ser necesarias intervenciones educativas que decide y planifica el equipo de orientación», aseveran en Salud Mental Infantil.
Como norma general, el resultado se traduce en una mejora. «Hasta donde, es difícil precisarlo. Depende de cada caso. Influyen muchos factores, pero como norma general siempre se produce una mejoría», concluyen desde Salud Mental Infantil.



Aquí puede acceder al artículo completo publicado en La Voz de Avilés el 12 de noviembre de 2012

domingo, 9 de septiembre de 2012

Asperger, enfermedad y pacientes

Existe una importante polémica en torno al Asperger. No son pocos los psiquiatras y psicólogos que niegan su existencia y lo limitan a un problema de algunos padres con sus hijos. Tantos como los que afirman la existencia del síndrome que se vive de forma crónica. En el medio de ese debate, quedan las familias y los enfermos. Así que no es extraño que se unan para buscar una respuesta. Sólo por eso se merecían el artículo.

Algunos de los participantes en el encuentro.
Foto: Sergio López

«Incluso hay miembros de mi familia que no saben que tiene síndrome de Asperger». Son las palabras de un padre avilesino que ha accedido a hablar del síndrome diagnosticado a su hijo desde el anonimato. Una actitud que es frecuente en muchas familias y donde, el único objetivo, es la mayor protección para su hijo. «No se trata de una enfermedad, sino de una condición médica crónica que se manifiesta de múltiples maneras», explican Pilar Zardaín y Gema Trelles, psicólogas de la Asociación Asperger Asturias, la entidad que agrupa a las familias.
Los afectados presentan dificultades para integrarse en la sociedad, para mantener las relaciones sociales. Les resulta difícil tener amigos y les cuesta asumir los usos habituales en la sociedad. ¿Cual es tu mejor amigo de clase? Todos. Es una respuesta, real, de un niño con este trastorno de la personalidad que le acompañará toda su vida.
Son personas con comportamientos poco flexibles ante los cambios. Pero también se expresan con normalidad, su coeficiente intelectual nunca es inferior a 80 y suelen disfrutar de un mundo interior muy rico, que apenas comparten. En la estela de los Asperger suele ir los adjetivos de excéntricos y raros. Aunque, la realidad sea diferente. Ni excéntricos ni raros, sólo peculiares.
Y con buen corazón. «Son buenos y honestos; les cuesta asumir que hay gente que se porte mal y les haga daño. Suelen rebelarse contra las injusticias», comenta el padre avilesino basándose en la experiencia de su hijo y la de otras familias. «Junto con su fama de raros y excéntricos se convierten en víctimas perfectas para el acoso», advierten las psicólogas.
Su hijo se puede considerar un afortunado. En su caso, el diagnóstico fue precoz. «Tenemos un amigo psicólogo que nos advirtió de la posibilidad del un síndrome de Asperger», comenta. A partir de ese momento, comenzó un peregrinaje por psicólogos y logopedas privados, el Centro de Salud Mental Infantil hasta que, después de un año, se confirmó su existencia. El diagnóstico no es sencillo. «No existe ningún marcador biológico o una prueba de neuroimagen que lo facilite. El diagnóstico se alcanza por la observación clínica. Con frecuencia se confunde con el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) o un autismo, cuando son realidades muy diferentes», comentan Trelles y Zardaín .
Tampoco son extraños los casos que llegan a la asociación con otros diagnósticos. Suelen ser adolescentes y adultos, donde el trabajo de los profesionales busca recuperar ese tiempo perdido y asegurar una calidad de vida tanto de la familia como de la persona con Asperger. Con el apoyo adecuado, estas personas logran desenvolverse en la sociedad y ser felices.
Aunque el diagnóstico precoz es fundamental, no resulta sencillo advertir los síntomas. «Si su comportamiento es muy diferente al de sus hermanos a la misma edad o se ven dificultades en la socialización, habría que empezar a sospechar», comentan las psicólogas.
A los padres lo que más le preocupa es el futuro de su hijo, de dotarlos con las herramientas necesarias para que no tenga dificultades y sea feliz. «Lo más complicado es enseñarle las normas de la sociedad. Saben que tiene Asperger el círculo más íntimo, los profesores, donde su coportamiento puede parecer extraño. En casa no genera ningún problema. A veces, no es fácil ser hermano de él porque se trata del raro del colegio, aunque tienen una buena relación», comenta.
Como otras familias, elogia el apoyo recibido desde la asociación, tanto por las terapias individuales como grupales, como por las relaciones con otras familias.
«Siempre aprendemos algo», comenta con la esperanza de que la sociedad respete el espacio que los Asperger reclaman para sí.



Artículo publicado en La Voz de Avilés el 18 de junio de 2012