lunes, 25 de junio de 2018

Avances en las colostomías

Las colostomías, conocidas por las populares 'bolsas', gozan de mala fama entre los pacientes. En el Hospital Universitario San Agustín de Avilés han puesto en marcha un equipo específico para atenderlas, con personal de enfermería y auxiliares. Es un pequeño paso, pero un gran avance para los pacientes. 

De izquierda a derecha y desde atrás, Marta Elena Fernández Touzón, Belén Revuelta de Guzmán, Mar Polán Bonilla y Dolores Gutiérrez García. Foto: Patricia Bregón.

No es una noticia fácil de asumir. Cuando se comunica a un paciente que necesita estomaterapia, la popularmente conocida como 'bolsa', suelen pensarse muchas cosas y casi todas negativas sobre una terapia que cada año se aplica a unas ochenta personas en el Área Sanitaria III, la mayor parte por el servicio de Cirugía del Hospital Universitario San Agustín. «La colostomía es sinónimo de vida, existen muchas ideas de hace treinta o cuarenta años que la evolución de las técnicas y la medicina ha desterrado», explica la enfermera Marta Elena Fernández Touzón, supervisora de Cirugía y experta en Estomaterapia después de haber superado un postgrado universitario. Como tal, se ha integrado en la Sociedad Española de Enfermería Experta en Estomaterapia (SEDE), como forma de mantener actualizados sus conocimientos.
«Aunque yo me encargo de la consulta de seguimiento de las colostomías, en realidad existe un trabajo en equipo de once enfermeras y ocho auxiliares de enfermería que se encarga del seguimiento y atención específica a los pacientes de estomaterapia. Sin el trabajo de todos no podríamos lograr estos resultados», asegura. De hecho Touzón recuerda que se reconoce de manera generalizada que la existencia de un equipo de estas características es un criterio de calidad asistencial.
El equipo comenzó a gestarse en 2016. Después de un año a pleno funcionamiento los resultados son satisfactorios: se incrementa la calidad de vida del paciente y disminuyen las complicaciones en las intervenciones. Los estudios que se han venido haciendo en España confirman que estos equipos reducen las complicaciones posteriores a la intervención y mejoran la calidad de vida de los pacientes.
Anualmente, entre 20 y 30 de las colostomías que se practican son programadas. El resto corresponde a las intervenciones de carácter urgente. En los casos programados, el equipo puede determinar la zona más adecuada para la posterior intervención del cirujano. «Se puede señalar la mejor zona según la fisonomía del paciente. Cuando la persona está tumbada no apreciamos los pliegues de la barriga y situaciones que pueden afectar a su evolución», comenta. También se sugiere el dispositivo que se utilizará en función de su finalidad y las características del paciente: edad, actividad física, forma de vida.

Seguimiento posterior

Una vez realizada la intervención, el papel del equipo se incrementa. De hecho, existe una consulta específica de colostomía de la que se encarga personalmente Marta Elena Fernández Touzón. En ella, además del paciente se atiende al cuidador principal.
«No solo atendemos la evolución del dispositivo. Respondemos a todas sus dudas sobre el cuidado», comenta Touzón. A los quince días de la primera visita, vuelven a ser citados. «Trabajo con el objetivo de que tengan la máxima autonomía posible. Algunos personas necesitan más consultas que otras. No existe ningún límite ni restricción. Y hay pacientes que, después de meses sin necesitarte, te plantean sus dudas antes de irse de vacaciones», comenta la enfermera.
Además, tanto los médicos del Hospital Universitario San Agustín como todos los equipos de Atención Primaria pueden remitir a pacientes o consultar con ella si lo consideran necesario.
Artículo publicado en La Voz de Avilés-El Comercio 

sábado, 23 de junio de 2018

Invertir en prevención, también en salud

En alguna parte leí que cualquier gobierno es una coalición del responsable de Hacienda con las demás áreas. El caso es que reclamar recursos siempre es complicado. En este caso, el doctor Juan José Martínez Jambrina solicita más medios humanos, lo que da más miedo a los responsables de Hacienda, de las cuentas de cualquier oganización. Es un gasto que llega para quedarse e incrementarse. La ventaja es que los ahorros de un equipo bien dotado siempre serán mayores que el gasto generado por su falta.

Desarrollo del congreso sobre ETAC. Foto: Marieta



 El director de la Unidad de Gestión Clínica de Salud Mental en el Área Sanitaria III, el doctor Juan José Martínez Jambrina, reclamó ayer «más recursos» para dotar suficientemente a todos los equipos de tratamiento asertivo comunitario en la región. El doctor Jambrina cifró entre ocho mil y diez mil los pacientes con enfermedades mentales «graves y persistentes» en la región. Aunque disponen de unos buenos recursos para su atención, Jambrina alertó de «grietas» en la red que provoca que los pacientes lleguen a la consulta cuando los brotes psicóticos se encuentran más avanzados.
«Lo ideal es la detección precoz, cuando existen los primeros indicios y para poder hacerla necesitamos esos recursos», comentó tras la presentación del 'Libro blanco sobre los primeros episodios psicóticos' elaborado por los doctores Ángel Roberto Fernández García y Gabriel García Álvarez.
En concreto, los recursos que reclama Jambrina son más profesionales con diferentes perfiles (psicólogos, psiquiatras, enfermeras) que permitiese doblar la atención en dos campos. Por una parte, el seguimiento a los pacientes, donde, indicó, solo se presta atención a los casos más graves, y a los adolescentes entre dieciséis y veintiún años.
«Es una edad muy compleja, en la que se producen cambios hormonales, en la red social por la evolución en el sistema educativo y también se incrementan las responsabilidades», explicó el doctor Jambrina. En ocasiones, esta explosión de factores termina generando brotes psicóticos. «Es muy complicado que un adolescente acuda a una consulta médica, así que el tratamiento asertivo es la mejor forma de responder a sus necesidades y atenderlo en las fases iniciales, con lo que la evolución de la enfermedad siempre es más favorable», aseguró.
«Asturias ha sido una de las comunidades pioneras en el tratamiento comunitario, con un mejor diseño teórico, pero ahora debemos repensar la red y dotarla adecuadamente para atender a la población», aseveró.
El doctor Jambrina también apuntó la necesidad de introducir cambios en el sistema de atención a las drogodependencias, aunque en concreto utilizó el término tóxicos y no drogas. «Estamos trabajando en un sistema dual. Por una parte, la atención de tóxicos y, por otra, la enfermedad mental. En el caso de jóvenes, vemos que en algunos casos se trata la enfermedad mental, pero ellos mantienen el consumo de tóxicos», comentó el psiquiatra.
En su opinión, la respuesta debe ser «una consulta única para responder de manera conjunta a ambas necesidades». Eso sí, siempre desde la perspectiva del tratamiento asertivo comunitario «que se ha demostrado como la mejor manera para tratar a los enfermos mentales graves. En Holanda y Bélgica ya es así por ley», comentó.
El congreso avilesino contó con la presencia del doctor John Maher para explicar la realidad de Canadá. «Es el país que más recursos destina en la actualidad a los tratamientos comunitarios y la referencia mundial», destacó Jambrina.
La experiencia avala la eficacia de este método de trabajo con los pacientes graves. «Es el que ofrece una mejor calidad de vida tanto para los pacientes como para las familias, facilitando su recuperación e integración», destacó Juan José Jambrina, recordando, además, su eficiencia y eficacia.
Artículo publicado en La Voz de Avilés-El Comercio
 el 23 de junio de 2018.

viernes, 22 de junio de 2018

La enfermedad mental como enfermedad común

Los periodistas avilesinos tenemos una cita cada mes de junio: el congreso sobre el Tratamiento Asertivo Comunitario. Este año suma su edición número quince. La ventaja de haber cubierto unas cuentas, no todas, es que adquieres cierta soltura en el manejo de algunos términos. Aunque en cada entrevista aprendes, como sucedió ayer al ver la extensión de la enfermedad mental.


La enfermedad mental no es minoritaria, ni lejana. Al menos uno de cada cuatro españoles sufrirá a lo largo de su vida un trastorno mental, según aseguró ayer Eulalio Valmisa, psiquiatra y director de la Unidad de Gestión Clínica de Salud Mental en el Hospital Universitario de Puerto Real, Cádiz. Los números reales, sin embargo, pueden ser mucho mayores, ya que «las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud es que a lo largo de la vida el 40% de la población sufrirá un trastorno mental», comentó el psicólogo Jaime Fernández Fernández, avilesino de nacimiento aunque su actividad profesional lo ha trasladado a Gran Canaria, donde en la actual ejerce como psicólogo clínico en el Servicio Canario de Salud, integrando uno de los equipos de coordinación de atención comunitaria.
Ambos participaron ayer en la mesa redonda sobre la situación de la rehabilitación en España en la que se analizó la extensión del tratamiento asertivo comunitario en todo el país. Con ella se abrían ayer en el salón de actos del Hospital Universitario San Agustín de Avilés los debates del décimo quinto simposio nacional sobre el Tratamiento Asertivo Comunitario, un sistema de atención a los enfermos mentales graves que tiene en el denominado «modelo Avilés» un sistema de referencia según los criterios del Ministerio de Sanidad. La mesa redonda de ayer puso de manifiesto la «desigualdad territorial» en la extensión de los equipos de tratamiento asertivo comunitario (ETAC).
«No sólo existe una distribución desigual, también en cada comunidad autónoma. En Canarias, las siete islas tenemos modelos diferentes de ETAC. A veces pecamos de cierto adanismo por no preocuparnos de copiar lo que funciona», apuntó Jaime Fernández.
Fernández apreció la existencia de dos barreras en la extensión de los ETAC. «Por una parte, es necesario formar a los profesionales. Muchos psicólogos se mantienen en el antiguo rol de pasar consulta y no aceptan la dinámica de ETAC de acudir al entorno del paciente. Es necesario formar a la gente joven en este sistema y en sus características», apunta.
Otro freno importante aparece en las gerencias de los sistemas de salud. «A veces no lo conocen, no saben lo que es el ETAC y es necesario explicarles su características para poner en marcha un equipo en marcha», comentó Fernández. Y eso que la práctica demuestra sus ventajas, tanto para los pacientes como para las familias, según lo confirman todos los estudios que se vienen haciendo desde los años setenta del pasado siglo.

«La semilla de Avilés crece»

Con todo, el panorama es positivo. «La semilla de Avilés crece. Las perspectivas son buenas», asevera Jaime Fernández. Así, citó la importancia de los nuevos grupos que se conocieron ayer en el simposio, como es el caso de Cataluña, donde sigue extendiéndose más allá de las primeras experiencias. También en Canarias, donde las islas pequeñas, como Lanzarote y Fuerteventura, también comienzan a tener sus equipos propios. «Las perspectivas son buenas. Llegará un momento en el que los ETAC se generalicen», afirmó el psicólogo.
En su opinión, existen una importante barrera cultural. «Todos los cambios cuestan y la gente siempre es reacia a cambiar. El ETAC implica un cambio en el modelo asistencial, modificar costumbres, hábitos. Existen grupos de presión interesados en mantener una dinámica y no siempre resulta sencillo. Además, existe la interferencia de la política. Poner en marcha un grupo te puede llevar entre uno y dos años y siempre existe la posibilidad de la interferencia por las decisiones políticas», concluyó Jaime Fernández.
Artículo publicado en La Voz de Avilés-El Comercio

martes, 12 de junio de 2018

La boca de los niños

La boca es fundamental. Ilumina nuestro rostro y por ella debemos ingerir los alimentos. Sin embargo, no todo el mundo la cuida como debiera. Asturias cuenta con un programa específico de salud bucodental de carácter preventivo. Se acerca a los menores desde la escuela y también la consulta médica.
Así se ha detectado el alto número de caries en los menores de cinco años en Avilés. ¡¡Peligro a la vista!! 
De todo ello hablamos en un reportaje con una higienista dental y una odontóloga del Centro de Salud de Llano Ponte.

La niña Celia Riesgo es atendida en la consulta por Isabel Álvarez y Ana Granda. / MARIETA

Uno de cada cinco menores de seis años en Avilés tiene caries. Son datos del Servicio de Salud del Principado de Asturias (SESPA) y que le ha llevado a poner en marcha una acción pionera dentro del programa de atención bucodental en la comarca. Actualmente, la mitad de los menores que son convocados a este programa acuden a la cita en su centro de salud. Junto con el programa 'La conquista de la boca sana' forma parte de la estrategia para generar hábitos saludables de higiene dental en los menores.
«El programa comienza a los siete años, pero al registrarse un número de caries superior a los datos de Asturias, estamos comenzando a ver a menores de seis años en situación de riesgo», declaran la odontóloga Isabel Álvarez Fernández y Ana Granda Rodríguez de la Flor, higienista dental. Ambas trabajan en el Centro de Salud de Llano Ponte y forman parte de los profesionales de Atención Primaria en la comarca. En concreto, cada centro de salud dispone de un odontólogo y hay cuatro higienistas que reparten su jornada entre diferentes centros.
Los casos de riesgo se detectan a través de los pediatras de los centros de salud u otros profesionales que los remiten a los odontólogos. En la consulta recibirán la revisión general al igual que los menores de siete años. En ella se dan consejos de higiene y se determina el riesgo de caries. A partir de ahí, se establecen los tratamientos necesarios y las revisiones. «Los niños son muy receptivos en la consulta», aseguran.
«En los casos de riesgo medio y alto la revisión es cada seis meses. En caso bajo, cada año hasta los diez y luego a los doce y a los catorce», comentan Álvarez y Granda. La interrupción a los once y los trece se debe a que «si a esa edad no han aparecido caries, es suficiente una revisión bienal».
Y es que ambas profesionales destacan la importancia de cuidar los dientes de leche. «Muchas personas consideran que no son importantes porque no son los definitivos, sin embargo, lo son porque sirven de guía al nacimiento del diente definitivo. Perderlos es muy grave, por no hablar de los problemas para el menor de una caries a los seis años. Existen casos que necesitan una endodoncia, para lo que se les remite a una unidad especializada en Oviedo», aseguran.
Junto con el lavado de los dientes después de cada comida, las profesionales aconsejan evitar «ciertos alimentos peligrosos, sobre todo si se tarda mucho tiempo entre que se comen y se lavan los dientes. Los refrescos azucarados, los zumos envasados, las galletas, las cremas de chocolate entre horas son un riesgo», apuntan.
Sin embargo, en muchos casos son la base del pincho en el colegio o la merienda, con lo que los restos de los alimentos se mantienen entre los dientes durante horas. De esta manera se genera un caldo de cultivo ideal para las bacterias que originan la caries.
También las embarazadas
Junto con los menores, las embarazadas reciben una atención especial con programas específicos. Durante la gestación, acuden a tres consultas específicas en las que reciben flúor y, en el caso necesario, se les hace una limpieza. «La aceptación es alta, es una época en la que la mujer es muy receptiva para cuidarse», explican Ana Granda e Isabel Álvarez.
Junto a este programa, en el Área Sanitaria III, las odontólogas e higienistas colaboran con las matronas en una nueva iniciativa para formar a las madres en cuidados a los niños. «Es una época con muchas dudas: dietas, higiene dental del bebé, las dudas sobre si se debe usar chupo o no. Estamos contentas con el resultado y la participación», comentan. Así contribuyen a desterrar mitos como el peligro del chupo frente al dedo. «Es mucho peor que usen el dedo, que puede deformarse y, además, resulta más sencillo de retirar», explican.
Artículo publicado en La Voz de Avilés-El Comercio
 el 11 de junio de 2018.

martes, 1 de mayo de 2018

El balance de un año

No sé las causas, pero no es frecuente que los hospitales públicos, al menos en Asturias, hagan públicos sus balances anuales. Es una pena. Los periodistas perdemos una información interesante con la que, además, aprendemos. Y los ciudadanos una oportunidad de aprender. En fin, doctores tiene la Iglesia, que dicen los clásicos. Mientras tanto, el Hospital Avilés es una feliz excepción. Y que siga así, por muchos años.


Foto: Marieta
La Fundación Hospital de Avilés cerró el pasado año con las mejores cifras de su historia. El incremento de la cirugía ambulatoria, la incorporación de nuevas tecnologías y la profesionalidad de la plantilla, integrada en la actualidad por 131 personas, de las que 97 son personal sanitario y 34 no sanitario, explica que se hayan logrado estos resultados, según se destacó en una nota de prensa tras la reunión del patronato.
La entidad, además, consiguió esas cifras sin romper el equilibrio económico y con las tarifas congeladas. Según explican, se encuentran «en un importe similar a las de 2008».
El convenio con el Servicio de Salud del Principado de Asturias (Sespa) es la principal vía de ingresos para el centro avilesino. El balance del año pasado, registró un cumplimiento de objetivos superior al pactado inicialmente. En concreto, se alcanzó el 102,78%. No es la primera vez que sucede. Así, en 2016 el cumplimiento de los objetivos había llegado al 101,4% y en 2015 el 104%.
En el año 2003, el Hospital de Avilés se incorporó a la Red hospitalaria de utilización pública del Sespa como centro asociado al hoy Hospital Universitario San Agustín, convirtiéndose en una de las piezas claves en la asistencia sanitaria pública de la comarca, gracias sobre todo al apoyo que representa para la atención de las personas mayores.
De hecho, la actividad geriátrica sigue siendo una base importante de su actividad. No se puede olvidar que el índice de envejecimiento del Área Sanitaria III es del 25,07%, cuando el porcentaje regional es del 24,75% y la tasa española baja hasta el 18,96%. Además, el 8,76% de la población de la comarca tiene más de 80 años.
El pasado año, el Hospital de Avilés atendió a 1.257 pacientes geriátricos, una cifra ligeramente inferior a la de 2016, cuando había sido 12.702. Sin embargo, las estancias se incrementaron por ser más largas. Y es que en 2017 se contabilizaron 20.609 estancias frente a los 201.82 de 2016.
El 67% de los pacientes geriátricos tiene más de 80 años y la edad media es de 82 años, un año más que en 2016, lo que evidencia la tendencia al envejecimiento de la comarca. Estos ingresos suelen alargarse en el tiempo, de ahí el número de estancias. Además suelen ser pacientes complejos, con polimedicaciones y, con frecuencia, encamarados, lo que representa una importante carga de trabajo, especialmente para colectivos como auxiliares de enfermería, celadores y enfermería que mantienen un contacto más directo con los pacientes.
La importancia del Hospital de Avilés es que la atención que presta a estos pacientes libera espacios en el San Agustín para recibir casos agudos, más que pacientes crónicos o que necesitan ingresos prolongados como sucede con los enfermos geriátricos.

Cirugía ambulatoria

La actividad quirúrgica también se ha incrementado después de las reformas de los quirófanos y el apoyo a la cirugía ambulatoria, que ya encamados el 89% de la actividad quirúrgica del centro.
En total se realizaron 3.585 operaciones, la cifra más alta de la historia superando las 3.194 de 2016. La comparativa interanual mantiene como las especialidades con más carga de trabajo a oftalmología, cirugía plástica y cirugía vascular. El único cambio es que traumatología gana peso frente a urología.
Todo apunta a que esta tendencia se mantendrá gracias a la adquisición de nuevas tecnologías para las operaciones de cataratas y la importancia del Hospital de Avilés para contener las listas de espera de esta cirugía, que tiene una gran peso en la comarca por el envejecimiento de su población.
Además, el Hospital Avilés es el centro de referencia público para la cirugía plástica y vascular, especialmente varices, ya que otras patologías más complejas se derivan al Hospital Universitario Central de Asturias, por lo que no caben cambios en esta estructura.
Algo parecido sucede en la actividad de consultas externas, que alcanzaron en 2017 las 17.476 visitas cuando en 2016 habían sido 16.415. Oftalmología es el servicio que más actividad genera, con 7.884 consultas. La consulta de alergia generó 3.296 visitas en 2017, siendo el único centro de la red pública en la ciudad.
El año pasado hubo 2.248 consultas preoperatorias, 1.135 consultas de seguimiento de la de cirugía vascular, y 1.953 para cirugía plástica. Además, traumatología atendió a 929 pacientes en consultas externas y 31 acudieron a urología.
La existencia de la actividad quirúrgica y médica también obliga a realizar diferentes pruebas diagnósticas. El pasado año se realizaron 6.205 exploraciones diferentes, cuando en 2016 habían sido 5.665. El aumento de la actividad asistencial explica esta evolución.
La mayor parte de las pruebas fueron ecografías (2.529). También se realizaron 1.470 exploraciones radiológicas y 1.209 densitometrías. La actividad en este campo se completó con 997 electromiografías.
El Hospital de Avilés mantuvo un año más la campaña de detección precoz del cáncer de mama, a la que acudieron 8.440 mujeres de las 10.246 convocadas, lo que representa un porcentaje del 82%, superior al del 2016 cuando había sido del 75%. La campaña permitió detectar cincuenta casos de cáncer. Este programa facilita la localización de los tumores en sus estadios iniciales, con lo que el tratamiento siempre presenta una mejor perspectiva para la mujer. Desde el año 1999, el programa ha realizado 129.732 estudios y que han permitido detectar 440 tumores detectados.

Rehabilitación

Otra de las áreas importantes de actividad es la rehabilitación, donde pasaron 867 pacientes con un total de 5.805 sesiones. Una parte fundamental es la atención a los pacientes geriátricos, con 4.637 sesiones que son de gran importante para su evolución ya que les ayudan a recuperar o mantener la movilidad después de cirugías complejas.
El Hospital de Avilés también mantuvo hasta septiembre del pasado año un concierto con ASAT-Salud dentro de su acuerdo con Unespa para atender a pacientes en sesiones de rehabilitación por accidentes de tráfico. En total, pasaron por esta unidad el año pasado 110 personas, que recibieron 1.168 sesiones de rehabilitación.
Con este balance, el Hospital de Avilés se mantiene en sus máximos históricos y con un escaso margen para crecer. Y más aún después de que la marcha de las Siervas de Jesús que, en 2016, abandonaron el Hospital facilitando un cambio en el aprovechamiento del edificio, lo que ha contribuido a la mejora de las cifras de actividad.
Antes de la crisis económica, el centro planteó la construcción de un edificio anexo para albergar un centro de día para pacientes geriátricos que se encuentran en su domicilio, pero necesitan atenciones específicas.
Las medidas de control del gasto paralizaron el proyecto, cuyo desarrollo depende de que el Principado de Asturias financie la puesta en marcha de un recurso que representaría un avance muy importante. La Fundación sigue trabajando para lograr la financiación necesaria para esta inversión.
El patronato de la Fundación Hospital de Avilés aprobó también las cuentas para el presente año, en una línea continuista con el pasado ejercicio. Así, para 2018 se han previsto 7.288.187 euros de ingresos frente a los 7.210.705 euros contabilizados en 2017 con un incremento de 134.795,11 euros respecto a 2016. Las cuentas de 2018 destinan 7.032.683 euros para gastos.
La distribución del gasto mantiene la tónica de los pasados años. La mayor parte del dinero se destina al personal, aunque se reservan 113.944 euros para inversiones, tanto en el mantenimiento de las instalaciones como en la renovación de la tecnología sanitaria.
Así, este año está previsto destinar 70.440 euros para un fluoroscopio de alta gama para la operaciones de juanetes (Hallux Valgus), además de equipos para la realización de artroscopias, cataratas y cirugía plástica.
Esta inversión se completa con partidas para videovigilancia, tanto en el interior como en el exterior o las barreras de entrada al recinto.
Las cuentas de 2017 registraron inversiones por valor de 150.835euros y obras por 100.140 euros. Una de las compras más importantes fue la adquisición de dos facoemulsificadores, empleados en cirugía de cataratas, por un valor de 75.413euros.
También se destinó dinero para una lavadora de material quirúrgico, nuevas puertas automáticas de entrada al hospital, mobiliario y taquillas para el vestuario de personal, colchones y cojines antiescaras, además de un tensiómetro electrónico con un carro.
La política de inversiones constantes ha permitido que el centro mantenga su calidad en la asistencia. Así de manera paulatina se han renovado todas las camas y modernizado sus instalaciones.
Artículo publicado en La Voz de Avilés-El Comercio el 30 de abril de 2018.

domingo, 29 de abril de 2018

Abrir nuevas vías

Los congresos siempre son una fuente de noticias. Muchas y buenas. También un lugar para aprender. La reunión anual de la Sociedad Asturiana de Hematología destaca la importancia de los ensayos clínicos, entre otros temas. Una cuestión a seguir.

Un momento del congreso. Foto: Marieta.
El Hotel Silken Villa de Avilés acoge durante este fin de semana (27 y 28 de abril de 2018) la décimo primera Reunión Asturiana de Hematología y Hemoterapia, un cónclave científico auspiciado por la sociedad médica de esta especialidad que cuenta en Asturias con cerca de ochenta especialistas, tanto en los grandes centros como en los hospitales comarcales. «La Hematología es una especialidad desconocida para el gran público, pero su actividad es necesaria en casi todos los hospitales, en campos que van desde la hemato-oncología a la anticoagulación, el servicio de transfusión de sangre o los hematólogos de laboratorio», según explicó Esther González García, del Hospital Universitario de Cabueñes y presidenta de la Sociedad Asturiana de Hematología.
Las reuniones se han convertido en un punto de encuentro de los hematólogos asturianos . Este año, todos los invitados trabajan en centros de otras regiones. «Es un esfuerzo que hemos hechos para mejorar los contenidos del congreso», explicó Esther González.
Durante la jornada del pasado viernes se conocieron experiencias concretas como la del doctor José Manuel Cárdenas, que trabajó como cooperante en la puesta en marcha de un sistema de calidad en establecimientos de la sangre en Islamabad, capital de Pakistán, y otras ciudades de Oriente, además de avances en el tratamiento de la hemofilia o casos clínicos en la medicina transfusional.
Hoy sábado (día 28 de abril), se conocerá, entre otros temas, la experiencia práctica de una unidad de ensayos clínicos sobre linfomas, leucemia mieloide crónica y mieloma. La ponente será la hematóloga Cecilia Carpio, del Vall d'Hebrón de Barcelona.
Esther García destacó la importancia para los hematólogos que ofrece la participación en este tipo de proyectos e incorporarlos a la práctica habitual. Tanto el Hospital Universitario de Cabueñes como el Hospital Universitario Central de Asturias incrementan su presencia en estos grupos de los que destacó «su carácter cooperativo entre los centros».
Su acceso a ellos implica cumplir una serie de requisitos que avalan la calidad de los servicios. Además, los pacientes también se benefician porque acceden a moléculas que aún no se encuentran disponibles en el mercado a pesar de haber sido validadas por autoridades científicas de terceros países, o que se encuentran en la recta final de su aprobación. «En casos de resistencias a los tratamientos puede ser una gran ayuda», aseguró.
Esther González subrayó que están «impulsados por entidades sin ánimo de lucro, como puede ser el Grupo Español de Hemopatías Malignas, el Grupo Español de Trasplantes y Linfomas o el Grupo Español de Mieloma.
Artículo publicado en La Voz de Avilés-El Comercio el 28 de abril de 2018

sábado, 28 de abril de 2018

Abordar un tabú: el suicidio

Si existe un tema complejo de abordar es el suicidio. Es un terreno ideal para meter la pata. Incluso en un acercamiento como el que protagoniza el doctor Juan José Martínez Jambrina, desde el ámbito clínico. 


Juan José Martínez Jambrina. Foto: José Prieto


Varón, en un ambiente urbano, mayor de 58 años, y, posiblemente, jubilado y con otras enfermedades. Son algunos de los rasgos que conforman el retrato robot de un suicida en el Área Sanitaria de Avilés. La cifra de suicidios consumados en la comarca se encuentra en dieciocho personas en los últimos años, con una tasa que se encuentra entre trece y catorce casos por cada 100.000 habitantes, según explicó ayer el doctor Juan José Martínez Jambrina, director de la unidad de gestión clínica de Salud Mental en el Área Sanitaria III de Avilés, en el 'Aula de Salud' organizada por el Área con la colaboración de la Asociación Cultural La Serrana en el Hotel 40 Nudos.
«Es una cifra estable, con una tendencia al alza y muy superior a los datos de España. La media nacional es de nueve casos por cada cien mil habitantes. Asturias y Galicia se encuentran a la cabeza desde que comenzaron los registros», comentó ayer el psiquiatra.
Jambrina describe el suicidio como una «realidad compleja». Los datos de Avilés indican que son más propensos los hombres que las mujeres (70-30%) y que es más frecuente en un entorno urbano que rural.
La edad media es de 58 años, aunque predominan los jubilados. Los medios más usados son la precipitación y el ahorcamiento, según la estadística del Servicio de Salud del Principado de Asturias.
Una situación que ha llevado a la consejería de Sanidad y Servicios Sociales a poner en marcha un protocolo de prevención. Después de una fase piloto para comprobar su eficacia, hace mes y medio comenzó su aplicación en Langreo y La Ería, en Oviedo.
Al Área Sanitaria de Avilés llegará después del verano, según aseguró ayer el doctor Jambrina. Tampoco se puede olvidar la vertiente legal ya que, «ayudar al suicidio se encuentra penado con la cárcel en España», recordó el médico.
«Es una recomendación del Plan Nacional de Salud Mental. En España, ya existen medidas similares en Andalucía, Galicia, Cataluña, País Vasco y Castilla-León, entre otros», comentó. «Al día, diez familias españolas registran un suicidio, que es la causa de unas 3.700 muertes al año», comenta el doctor Jambrina para ilustrar el alcance de esta realidad y la necesidad de un intervención desde la administración.

Posible detección

La experiencia avala estas iniciativas. «En España, aquellas comunidades con un protocolo han visto que la tasa de suicidios se mantiene estable. En el Reino Unido, una investigación demostró que el 93% de los suicidios registraban alguna patología asociada: depresión, trastornos afectivos, tasas de alcoholismo», comentó el psiquiatra.
Esta realidad se produce parcialmente en Avilés, donde el 45% de los casos de suicidio registraban otras enfermedades somáticas, lo que fortalece la posibilidad de intervenir.
Y es que existe un campo donde trabajar, si bien el Jambrina llamó a la prudencia «por la complejidad existente en un fenómeno como el suicido». El protocolo se desarrolla en el ámbito sanitario y establece medidas de coordinación entre los diferentes profesionales que pueden tratar en algún momento a personas que pueden tener intenciones de terminar su vida.
«Es muy importante la coordinación con Atención Primaria, pues en ella se pueden detectar muchos indicios. Es el primer eslabón en la cadena», destacó Jambrina. La estadística demuestra que muchos de los casos o intentos de suicidio de suicidio nunca han tenido contacto con la red sanitaria.
El programa cubre todos los niveles de la estructura sanitaria y refuerza su orientación tanto a las personas que pueden llegar a tener el deseo de terminar con su vida como a sus familias. «Debemos ayudar a las personas, pero también a sus familias. Son situaciones muy complejas y las familias también necesitan un apoyo», reflexionó.
Artículo publicado en La Voz de Avilés-El Comercio el 19 de abril de 2018